Más lesionados que goles en el Clásico 117.

Pese a la violencia que se desató entre barras de Tigres y Rayados previo al partido, el cual dejó grave a un seguidor felino, el duelo en el Volcán no se suspendió, tal como se pedía por parte de los aficionados en las redes sociales.
Mientras tanto en el estadio, el ambiente era de fiesta, pero en la cancha no llegó el invitado de honor: el gol, pues aunque por momentos los auriazules dominaron, los dos equipos fallaron a la hora de concretar para terminar con el empate a cero y así sumar solo un punto. La Pandilla llegó a 17 unidades y los universitarios a 15.
Para desgracia del Monterrey, dos de sus jugadores estelares salieron por lesión; primero al 7’ de acción, José María Basanta quien no pudo más al resentirse de una lesión muscular, y al 10’, tuvo que salir y ocupar su lugar César Montes.
Más tarde se le uniría Rodolfo Pizarro, quien por molestias ya no salió para la segunda parte del encuentro.

Con esas dos bajas en el derbi norteño, los auriazules parecían tener algo de ventaja en el terreno de juego, pero la contundencia no llegó, aunado a que Marcelo Barovero salvó a su escuadra.
Unas de las más claras para los felinos fue cuando Guido Pizarro al 32’ de cabeza mandó el balón por un lado, en el 55’, Julián Quiñones llegó por derecha a línea de fondo y centró para Gignac, pero antes la zaga impidió el daño.
Donde sí estaba cantado el gol fue al minuto 71, tras cabezazo de Pizarro dentro del área, el balón le quedó a Juninho de frente a Barovero y con el muslo remató, pero milagrosamente el portero argentino sacó el esférico a una mano en la línea.
Rayados también tuvo llegadas claves como un disparo potente desde fuera del área de Dorlan Pabón al 80’, pero solo sacó el susto a la afición.
Para el 81’, Tigres parecía haber firmado el empate, Tuca decidió cambiar a André-Pierre Gignac e ingresar a un joven, Juan José Sánchez. Al final, la igualada permaneció en el marcador y ambos recibieron abucheos por parte de los presentes.