Se habla incluso de cambio de razón social al enfrentar demandas multimillonarias por defectos en sus productos.

Al menos mil trabajadores de Takata serán despedidos en el mediano plazo como parte de una estrategia de la compañía para aligerar sus costos y atender sus conflictos por las pérdidas millonarias relacionados con la fabricación defectuosa de “airbags”.

Desde la semana pasada Takata inició con el despido de trabajadores y aunque por ahora se trata de personal de confianza, irremediablemente afectarán a la plantilla laboral sindicalizada, reconoció Heidi Armendáriz, delegada de la CTM para dicha empresa con la que mantienen firmado el Contrato Colectivo de Trabajo.

Las medidas adoptadas por Takata derivan de deudas multimillonarias que se han presentado por demandas de clientes afectados por los defectos de las “airbags”.

Actualmente Takata Frontera mantiene una plantilla laboral de 4 mil 500 obreros sindicalizados, pero no están exentos ante el recorte de persona que se tendrá que realizar.

La delegada de la CTM comentó que el reajuste comenzaría con personal de confianza, dejando a los sindicalizados en la última etapa del proceso.

“Como medida alterna se maneja la opción de apertura de una nueva línea de producción en la factoría de Torreón,  a donde podrían ser enviados algunos de los trabajadores con mayor nivel de especialización”, agregó.

La empresa estadounidense Key Safety Systems, filial de la china Ningbo Joyson Electronic, patrocinará el proceso mediante la creación de una nueva empresa que comprará las operaciones de Takata por unos 180 mil millones de yenes (1 mil 453 millones de euros /1 mil 620 millones de dólares y seguirá suministrando airbags, cinturones de seguridad y otros productos fabricados hasta ahora por la compañía japonesa.

Takata seguirá siendo, no obstante, responsable de los pasivos relacionados con los costes multimillonarios de las reparaciones de vehículos con sus dispositivos defectuosos, estableció Nikkei.
Se espera que mientras tanto los bancos acreedores de Takata sigan proporcionando asistencia financiera a la compañía para asegurar el pago a sus proveedores y la entrega de productos a sus clientes.
El defecto de los airbargs de Takata, detectado en 2014, se localiza en los infladores, concretamente en el encapsulado metálico donde se aloja la bolsa de aire, que puede abrirse con demasiada fuerza y proyectar fragmentos a los ocupantes.

El fallo, que está ahogando las cuentas de la compañía por los gastos multimillonarios de la sustitución de los dispositivos y las sanciones, se ha ligado al menos a una quincena de muertes y afecta a vehículos de más de 10 fabricantes.