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El dolor de perder un hijo la llevó a buscar personas que como ella padecieran la misma pena. Hoy Viridiana González de León reúne más de mil en un evento sin precedente, lleno de sentimiento, cuyo único objetivo es aprender a vivir con el dolor y a aceptar lo que venga.
Cada quince de octubre se lleva a cabo la concentración de padres que han perdido un hijo durante o después del embarazo, a la vez se presentan los hijos arcoiris que son aquellos que nacieron después de la pérdida.
Es a través de las redes sociales que Viridiana se comunica y poco a poco se hace la concentración de familias completas que sufrieron la pérdida de un hijo, bien sea en periodo de gestación o bien después de nacer.
El evento se realiza en el parque Xochipilli Uno, los presentes portan globos pero en esta ocasión la organizadora los llevó y aclaró que el plástico de los globos no afectaba el medio ambiente, sino que se degradaban fácilmente convirtiéndose en abono para la tierra.
Decenas de familias acudieron con los globos llenos de mensajes para sus angelitos, en el ambiente reinaba un sentimiento de tristeza y nostalgia, había parejas que lloraban abiertamente al ver la foto de sus bebés fallecidos, otros al ver el revelado del ultrasonido porque no alcanzó a ver la luz de este mundo y partió.
El dolor de perder un hijo es indescriptible y quienes lo padecemos odiamos que nos digan, ya déjalo partir, o, no lo dejas descansar y aún cuando sabemos que estas frases son bien intencionadas, no lo aceptamos porque nuestro hijo es parte de nosotros lo esperamos con mucha ilusión y no podemos dejarlo partir, por ese motivo es que escogí este día para llevar a cabo un evento en donde de manera simbólica en un globo se van los sentimientos que albergamos hacia ese pequeño angelito que sabemos que desde donde se encuentra nos cuida y nosotros no lo olvidamos” dijo Viridiana.
Fue después que las madres de los pequeñines fallecidos, los padres, abuelos, tías y hermanitos se tomaron la foto que los presentes se concentraron para meditar sobre los sentimientos y el dolor de perder un hijo para después soltar los globos con los mensajes escritos.
Los globos formaron una nube de múltiples colores que poco a poco se perdió de vista en medio de sinceras lagrimas de padres, madres y hermanos que no gozaron de la compañía del bebé o no alcanzaron a conocerlo pero que lo recuerdan con mucho amor.

LA IDEA NACIÓ EN ESTADOS UNIDOS

Viridiana González de León comenta que esta práctica inició en los Estados Unidos pero poco a poco se ha ido extendiendo a países como Argentina. Brasil, y en México es común verlo en Mérida, Monterrey y ahora aquí.
Yo perdí a mi hijo Tadeo y decidí hacerlo desde hace cinco años, comenzamos mi familia y cuatro amigas reuniendo en aquella ocasión 150 personas, al año siguiente 250, despues 500 y luego mil, cantidad que va en aumento desde el 2013.
Reconoció que el evento si remueve las fibras más sensibles del alma pero a la vez se liberan “ es sicología emocional pues soltar el globo es un alivio y una liberación de sentimientos” apuntó.