Los aspirantes a la Presidencia de la República se juegan en la elección de julio venidero, mucho más que despachar en los Pinos, pues ahora surge la gran posibilidad de que el próximo mandatario nacional tenga derecho a la reelección.

Según sondeos en el Congreso de la Unión, la intención es que el próximo presidente de México pueda ser reelecto por un período más, como actualmente se hace en los Estados Unidos.

La edad será entonces un tema fundamental y Andrés Manuel López Obrador difícilmente podrá gozar de este beneficio, pues frisa ya los setenta años.

José Antonio Meade, del PRI y Ricardo Anaya, se encuentran en mejor posición en cuanto a salud, y condición física.

No los pierda de vista.
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Tragar sapos.
En Coahuila, Morena tiene claro que los candidatos a alcaldías y diputados federales no van a ganar, y no les interesa.

Su finalidad es lograr 300 mil votos para la elección nacional y están dispuestos a comer sapos, si eso les lleva a tal objetivo.

Por esa razón, la dirigencia estatal determinó la postulación del ex panista Cesar Flores, para la alcaldía de Monclova.

Las proyecciones electorales marcan que Cesar puede lograr de 23 a 26 mil votos, en tanto que la ex aspirante Claudia del Toro, tiene un tope de apenas 13 mil sufragios, como ya lo demostró en la pasada elección.

El “transparente”, le quitará votos al PAN y provocará que la elección a la presidencia acerera, se divida entre los tres principales aspirantes.

La más contenta con la nominación de Flores Sosa, puede que sea la aspirante del PRI, Lulú Kamar, pues el voto panista se va a pulverizar en dos partes, lo que prácticamente le dará la ventaja y el triunfo.

Al tiempo..
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El reto de Jericó
El candidato a Senador por el PRI, Jericó Abramo Masso tiene amarrado su destino político a la próxima elección.

De ganar la senaduría, Jericó se convierte en aspirante natural al gobierno de Coahuila, y dada su capacidad de trabajo, difícilmente lo podrán detener.

En caso de perder, Abramo Masso se puede despedir de su sueño de gobernar la entidad, pues la fama de fracasado lo acompañará todo el sexenio.

Jericó tiene el destino en sus manos, cuestión de que sepa jugar bien las cartas.