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Salazar Martínez, un ícono en Zorros

Luisa Chavez
Por Luisa Chavez - 15 abril, 2020 - 11:39 p.m.
Salazar Martínez, un ícono en Zorros
Cuando tenía ocho años se unió a la “Ola Naranja”.

El monclovense Félix Fernando Salazar Martínez, es un linebacker de experiencia y se consolidó en un ícono en Zorros de la colonia Guadalupe. Su sueño es convertirse en un “auténtico” Tigre de la UANL.

Actualmente tiene 15 años, es estudiante del Instituto Central de Coahuila y cuenta con el apoyo de sus padres Félix y Judith, y de su hermana María.

Su primer acercamiento con el futbol americano fue muy abrupto. Tenía seis años cuando su padre le compró el equipo y sin decirle nada lo dejó en el campo de Potros de la Tecnológico. Por la premura, no le gustó, y decidió seguir practicando taekwondo y natación.

Cuenta con el apoyo de toda su familia.

A los 8 años, tuvo un segundo intento de incursionar en el americano, esta vez fue diferente y se enfundó el jersey del club Zorros de la colonia Guadalupe.

“Era muy indeciso para los deportes, pero me gustó mucho el americano en particular los golpes, además que es un deporte en conjunto y que alguien más te cuida, y viceversa”, compartió.

Aquí conoció a sus mejores amigos; Jorge Chávez y Edy Flores, que siempre lo apoyaron en sus inicios. Hasta la fecha, sigue en contacto con ellos a pesar que Chávez se encuentra en Nuevo León.

Su primera categoría fue Hormiguitas en la Asociación Monclovense de Futbol Americano y hoy juega su segunda temporada en la Intermedia en la Liga del Norte.

¿Contra quién fue tu primer partido?

Fue en la categoría Hormigas contra los Avispones de Monterrey. Tenía dos o tres semanas que empecé a practicar. Sentí miedo, estaba nervioso y pensaba que no iba a poder. Fue un partido bastante cerrado y terminó empatado. En lo individual me fue bien, y con el apoyo de mis amigos salí adelante. En esta categoría, llegamos a jugar la semifinal y perdimos contra Potros.

Sus padres siempre lo apoyaron en cada momento.

¿Cómo cerraste tu ciclo como infantil?

En la temporada infantil, también jugué en Ardillas. Tenía once años. Fue uno de mis mejores años, me convertí en el grande de la camada, el coach me dio más responsabilidad y sobre todo apoyar a mis compañeros, es decir, me convertí en líder. Recuerdo mucho una semifinal que perdimos contra Acereros, jugamos muy pocos y los que fuimos dimos lo mejor.

Cuando no tenías temporada de americano, ¿Qué deporte practicabas?

En esta etapa infantil jugaba futbol con Rayados Monclova luego con Tigres, era defensa, sin embargo, nunca tuve la ilusión de jugar profesionalmente. Mi pasión era el americano. Otro de los deportes, era atletismo con Leticia Acosta, y estuve en las pruebas de 100 y 200 metros.

Zorros es su familia.

¿Cómo fue tu experiencia en la temporada juvenil?

Fue adaptarse a un nivel más alto, éramos novatos en Pee Wee. Empezamos muy bajos, no teníamos muchos elementos, a mitad de temporada nos recuperamos, mas no alcanzamos el Playoff. Aquí fue la última vez que jugamos juntos como camada, poco a poco se fueron a otros clubes y ciudades, entre ellos mi amigo Chávez. Se fue en busca de su sueño a la Prepa 2, y allá sigue.

¿Cómo vives el proceso de emigrar de AMFAI a ANFAINC?

Estamos en la categoría Midget. Mi primera temporada todavía la jugamos en AMFAI. Nuevamente era el más grande y el líder, apoyé a mis compañeros, la competencia era más dura, todos querían destacar. Para la segunda, es cuando emigramos a la Liga del Norte. Nos enfrentamos a otro nivel, fue un show, nadie nos conocía y viceversa.

¿A qué dificultades se enfrentaron?

Fueron muchas dificultades, pero me quedo con las cosas positivas. Desde Hormigas no viajábamos juntos en un camión, hacíamos una fiesta y hasta desastre, todo esto nos unió más. En lo individual, yo mido 1.65 metros, y en esa época pesaba 56. La mayoría de los rivales pesan hasta 13 kilos más. En los juegos, yo siempre buscaba a los rivales más grandes, nunca me gustaron las cosas fáciles.

Tiene grandes amigos en la “Ola Naranja”.

¿Cuándo representaste a la ANFAINC?

En mi segunda temporada, que fue nuevamente en la Intermedia se realizó un selectivo con el nombre de la Liga; jugamos contra el Tec Laguna y con Auténticos Tigres. La mayoría de los jugadores eran de los municipios fronterizos, hablaban inglés, eso fue un reto. Le pedíamos a un compañero que nos tradujera. Fueron momentos agradables.

¿Fue un reto jugar con Auténticos Tigres?

Fue lo mejor que me ha pasado, jugamos contra ellos. El resultado no fue positivo. En lo individual, lo disfruté, me cayeron 4 veces los linieros, lógicamente eran más grandes en edad, peso y estatura, pero fue divertido. Más porque tan pronto se terminó el juego tuvimos que regresar, tenía la graduación de la Secundaria en el ICC, entonces en un día jugué y bailé.

¿Quieres jugar en Auténticos?

Es el sueño de todos los jugadores de americano, yo quiero estudiar Odontología, y me gustaría en la UANL para jugar con Auténticos. A penas estoy en el segundo semestre de Bachillerato, entonces todavía falta tiempo para esto. Primero quiero terminar mi ciclo con Zorros en la Liga del Norte y seguir disfrutando.

¿Qué te ha dejado el americano?

Sin duda es un deporte que te deja aprendizaje, pero sobre todo muchas amistades. También te prepara para la vida, te enseña a superar adversidades, te inculca valores y trabajar en equipo.

¿Cuál es el coach que te ha marcado en tu vida?

Sin duda, el coach Misael Romero, es entrenador de las Panteras del ICC y también en la categoría intermedia de Zorros. Siempre me apoya y nos lleva por un buen camino. Agradezco su dedicación y su fuerzo, al igual a mis padres.

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