Tenía cáncer, esperaba un milagro o morir, pero antes cumplió con su sueño de bendecir su relación con su esposa Tere

A tan solo unos minutos de casarse, tal y como era uno de sus sueños antes de morir, Alejandro Pérez Hernández dejo de existir a sus 28 años de edad, luego de vivir en agonía durante sus últimos tres meses de vida, cuando le detectaron cáncer, mismo que invadía todo su estómago.
Su esposa Tere y su madre Claudia decidieron despedir al joven alegre y trabajador en su casa, sobre la calle 12 de la colonia Hipódromo, donde pasó sus últimos días.

Al no poder alimentarse, pues su organismo devolvía todo bocado, la salud de Alex se complicó, de pesar más de 80 kilogramos en el mes de junio, llegó a pesar menos de 45 kilos en la última semana.
Esperaba la muerte o un milagro de Dios, el cual le hiciera vivir y ver crecer a sus hijos por muchos años más.
Alejandro se dedicó a la albañilería con lo que lograba ganarse unos pesos para mantener a su esposa y sus cuatro hijos, un hombrecito de siete años y sus pequeñas de cuatro, uno y cuatro meses de edad.
“Yo no pido nada para mí, ayúdenlas a ellas”, decía esforzándose al máximo para poder apoyar a su familia.
El fin de semana el joven pudo ver el bautizo de sus pequeños, mientras que el día de ayer iba a casarse con Tere, quien fuera el amor de su vida y ahora la mujer con quien convivió sus últimos ocho años de vida. El cáncer se le detectó a Alejandro tres meses atrás, cuando médicos del hospital general Amparo Pape de Benavides le quitaron su vesícula, ahí observaron anormal todo el interior de su estómago; estaba invadido de cáncer.