El caso se ha vuelto viral en redes sociales y los captores descubiertos se niegan a entregar a las mascotas con su dueño

Frontera, Coahuila.- Los perros de la raza Shih Tzu, Frida y Diego, están “secuestrados” por una familia panista que vive en la colonia Ampliación Roma, a unas calles de la casa del alcalde de Frontera y se niegan a entregarlos a menos de que se pague un rescate de 5 mil pesos. El caso se viralizó porque ni las autoridades del Ministerio Público, políticos o integrantes de asociaciones de animales han logrado reunir a las mascotas con su dueño.
Bismark Díaz Marrufo relató que en el mes de abril los perros salieron de la casa de su madre en la colonia Roma de Frontera, en medio de un aguacero.
De inmediato se iniciaron acciones para tratar de localizar a Frida y Diego, madre e hijo, compartiendo anuncios en redes sociales y ofreciendo una recompensa de 2 mil pesos.
Hasta el mes de agosto, Bismark atendió la llamada de una señora que aseguraba tener a sus mascotas y para comprobarlo le envió una fotografía. Pidió 2 mil 700 pesos de rescate, pero al enterarse que los perros tenían registro, incrementó la cantidad a 5 mil pesos.
El caso trascendió en las redes sociales y algunos diputados locales panistas y otros miembros del partido trataron de intervenir, sin éxito.
Con el número de teléfono y la imagen que recibió, Bismark pudo localizar el domicilio de la señora que está en la calle Sabatina de la colonia Ampliación Roma, a unas calles de la casa de su madre.
Lo primero que hizo fue acudir al Ministerio Público de Frontera a interponer una denuncia, la cual desapareció misteriosamente porque semanas después le informaron que no había ningún registro de perros robados o secuestrados.

En su afán por recuperar a quienes considera parte de su familia, acudió a la vivienda de la Ampliación Roma. Entre el espacio de una pared y una reja observó a sus mascotas, les habló y les tomó fotografías y video.
“Para mi sorpresa los tienen en un estado deplorable. Diego, que solo tiene seis meses tenía la mitad de su cuerpo sin pelo, y peor aún, amarrado con una cadena. Jamás mis perros estuvieron en la calle, salvo cuando los sacaba a pasear. Les toqué y les pedí amablemente que me entregaran mis perros, pero se negaron”, comentó.
Al verse descubiertos, los hijos de la señora amenazaron a Bismark y su familia. Advirtieron que lo iban a golpear e indicaron que no les asustaban las acciones legales porque estaban muy bien “parados” y tenían influencias políticas importantes.
En efecto, los integrantes de esta familia que vive a unas calles de la vivienda del alcalde de Frontera Amador Moreno López, son miembros activos del Partido Acción Nacional (PAN). Uno de los captores trabajó en la campaña de Carlos Moreno, el hijo del alcalde que compitió en la pasada elección por una diputación local.
“No es justo que se queden con mis mascotas, menos ver cómo las tienen en esa situación tan inmunda. Lo que esta familia está haciendo solo es pura maldad”, menciona Bismark.
El caso trascendió en las redes sociales y algunos diputados locales panistas y otros miembros del partido trataron de intervenir sin éxito, incluso el alcalde de Monclova, Gerardo García Castillo, solicitó información para ver la manera de ayudar y regresar a los perros con su dueño.
Los integrantes de la fundación Milma de Monclova, asociación sin fines de lucro que se dedica a defender los derechos de los animales, también se involucraron en el caso y estarán trabajando en acciones legales.
Asimismo, un agente del Ministerio Público de Monclova invitó a interponer una denuncia en la Procuraduría General de Justicia de Monclova por el delito de extorsión, robo y maltrato animal, ya que en Frontera no pudieron hacer nada.
El apellido de la familia se mantendrá reservado porque Bismark teme que lastimen a sus perros o los abandonen, pero aún guarda la esperanza de que los entreguen sin la intervención de las autoridades. En caso de que esto no suceda y se interponga la denuncia el próximo sábado, dijo que dará a conocer el nombre de las personas involucradas.
“Cuando las autoridades hablaron con la señora dijo que los había comprado en el estacionamiento de una tienda comercial, después cambió su versión y dijo que habían llegado a su casa. Ahora no los quiere entregar, dice que prefiere abrirles la puerta para que se pierdan otra vez en lugar de regresarlos”, lamentó.