SEP convoca a artistas para que trabajen gratis; quieren rediseñar Libros de Texto antes de mayo

Como parte de su proyecto para rediseñar los Libros de Texto de Gratuitos la Secretaría de Educación Pública lanzó una convocatoria a ilustradores donde estipulan que no serán remunerados económicamente por su trabajo

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Los artistas e ilustradores mexicanos están indignados. La convocatoria que la Secretaría de Educación Pública (SEP) lanzó este mes para invitar a los creadores del país a ilustrar las páginas de los rediseños de los Libros de Texto Gratuitos (LTG) se incorpora a una larga lista de casos en los que el trabajo artístico no es debidamente remunerado.

La controversia inició esta semana, cuando se difundieron las bases de este concurso a través de redes sociales. En ellas se estipula, en el apartado correspondiente al “premio” por su trabajo, que “cada participante recibirá únicamente una constancia por sus materiales visuales, con valor curricular, por parte de la Dirección General de Materiales Educativos, así como un ejemplar del libro en el que aparezca su ilustración y su crédito”.

El hecho de que no habrá una remuneración económica —situación que empeora al considerarse el contexto de las crisis que ha provocado la pandemia, así como lo precario que el ambiente laboral puede ser para los artistas en México en general— desató incontables críticas en internet, pero el caso tiene muchas más aristas de las que aparenta.

Rediseño inmediato

Esta convocatoria forma parte de un proyecto que inició a principios de marzo con la intención de rediseñar 18 LTG de los grados 4to, 5to y 6to de primaria, iniciativa que nace desde la Dirección General de Materiales Educativos (DGME) de la SEP a cargo de Marx Arriaga.

El mismo comprende también otras tres convocatorias, una de las cuales invita a docentes, investigadores, pedagogos y demás profesionistas de disciplinas afines a la educación, a integrar los equipos para dicho rediseño —esta cerró el pasado 14 de marzo—.

Como menciona la dra. en Ciencias Sociales y pedagoga Carolina Irene Crowley, en su artículo “Rediseño de libros de texto… exprés”, publicado el 17 de marzo del presente año en el blog Mujeres Unidas por la Educación, los plazos que este plan de rediseño plantea —pretende que el trabajo esté listo antes de terminar mayo, a tiempo para que los libros se impriman y distribuyan antes del inicio del ciclo escolar 2021-2022— requerirían “concluir un nuevo libro cada cuatro días”, todo esto a pesar de que la propia SEP confirmó a través de un boletín de prensa el pasado 17 de marzo que ya están distribuyendo los LTG de para preescolar, primaria y secundaria correspondientes a dicho ciclo escolar; 164 millones de ejemplares en total.

Ella, además, cuestiona las razones por las que Arriaga y su equipo decidieron lanzar de manera tan precipitada esta “odisea” pues “no se trata sólo de eliminar contenidos, que gusten más o menos a la presente administración, ni tampoco de engarzar múltiples actividades aisladas, que individualmente puedan, o no, ser efectivas en las aulas de cada maestro participante. Es necesario sobre todo garantizar la elaboración de textos de calidad”.

Aunado a estos retos se encuentra lo que implican las otras dos convocatorias, que buscan reunir a más profesionales para conformar el cuerpo de evaluadores que estarán a cargo de determinar la pertinencia del trabajo de los otros. Por lo tanto, el grueso de los integrantes de este proyecto estará conformado por individuos seleccionados vía concurso —que requerirán una capacitación previa, como lo estipula también el documento—; no hay mención de la participación de trabajadores de la SEP más que en estas capacitaciones.

Es decir, aunque en las redes sociales las críticas han dado a entender que el organismo federal busca solo recolectar las ilustraciones de los artistas mexicanos, en realidad el compromiso es mucho mayor, pues los seleccionados deberán formar parte de estos equipos para crear contenidos adecuados a cada uno de los 18 libros proyectados. Tanto artistas como pedagogos, al participar en esas convocatorias, estarían trabajando poco más de 2 meses para la SEP sin remuneración económica alguna.

La postura de Marx Arriaga

El titular de la DGME señaló en una entrevista con Once Noticias que este rediseño es una respuesta a lo que considera una falta “de empatía con los materiales” por parte del estudiante, y que el libro “ha ido perdiendo vida”, explicación que fue considerada subjetiva por Crowley, quien también abordó esta declaración en su artículo.

Ahí mismo el servidor público agregó que la idea de hacer una convocatoria fue para que “ahora [no] se haga un libro único hecho por una persona, un genio, sino buscamos la colaboración de miles de profesores para que entre todos logremos diseñar los materiales que en realidad resuelvan los problemas que tenemos frente a grupo”.

Arriaga, que llegó a la DGME tan solo días antes del lanzamiento de estas convocatorias y después de haber dejado la Dirección General de Bibliotecas Públicas el pasado 28 de febrero, no ha respondido a las miles de quejas por parte de la comunidad artística de México, así como de colectivos que se han pronunciado contra las bases del concurso, y, por el contrario, ha continuado dándole difusión al proyecto en su cuenta de Twitter, así como a las primeras sesiones de capacitación de evaluadores.

Las redes arden

En el plano de la opinión pública, como ya se mencionó, artistas de todas las disciplinas han expresado su descontento con la falta de sensibilidad de la SEP —algunos utilizando el hashtag #lailustracionsepaga—, al lanzar una convocatoria con estas características.

La Sociedad de Tinta, por ejemplo, red de apoyo para ilustradoras, expresó en un comunicado que solo recibir el diploma —aunque tenga valor curricular— “contribuye a la precarización de nuestros trabajos”. Un sentimiento similar comparte la Asociación Mexicana de Ilustradores A.C, quienes observaron que este es otro ejemplo de las malas prácticas que existen por parte de los clientes en general “(cuando) consideran nuestro trabajo como una afición o una gracia, no comprenden que los talentos artísticos necesitan de un desarrollo que implica ejercicio constante para desarrollar un estilo personal, una voz que se vuelve huella y eco en el patrimonio cultural de nuestro país”.

Por otro lado, también ha habido voces que en su defensa del proyecto de la SEP han calificado de “mediocre” la producción artística y visual de los creadores mexicanos y, como menciona uno de los usuarios, aseguran que es “un gran honor que una ilustración aparezca en un libro de texto que será para la educación de millones de niños”.