Aplaudir acciones como las realizadas por la gente de Fernando Elías Calles en el tricolor o Luis Felipe Bravo en el blanquiazul sabe más a búsqueda de justificación o innecesario deslinde, que a simple y real intención de hacer justicia.
Luego de que, el 26 de septiembre, la Comisión de Justicia del Revolucionario Institucional suspendiera los derechos partidistas del entonces gobernador de Veracruz en funciones, Javier Duarte de Ochoa, acusado de corrupción y otros delitos, la Comisión Anticorrupción de Acción Nacional, en un proceso similar a aquél, hizo lo propio, este miércoles, con el exgobernador Guillermo Padrés Elías, de Sonora, acusado también… ¡de corrupción y otros muchos ilícitos!
Es verdad que nunca en la historia se habían dado casos como los referidos y que, si ello ocurre ahora, es en muy buena medida como respuesta a la creciente presión que, vía las modernas redes sociales, ejerció una ciudadanía harta de los excesos en el ejercicio del poder y de la corrupción e impunidad que, casi con cinismo, exhiben —¿presumen?— políticos y/o funcionarios de todos los niveles de gobierno y de todos los partidos políticos.
Aplaudir, entonces, acciones como las realizadas por la gente de Fernando Elías Calles en el tricolor o Luis Felipe Bravo en el blanquiazul sabe más a búsqueda de justificación o innecesario deslinde, que a simple y real intención de hacer justicia.
Uno y otro de los casos, y algunos más que pudieran venir a futuro, parecen evidenciar, más bien, la realización de “maniobras (desesperadas) de coyuntura” sin más propósito que tratar de contener, o minimizar al menos, el daño que escándalos como éstos causan a la de suyo pobre, miserable, imagen de los partidos, el PRI y el PAN en este caso o, peor, (revelan) un claro intento por generar la percepción de que sus dirigentes de turno, Enrique Ochoa o Ricardo Anaya, son una suerte de adalides de la honestidad que, ahora sí, aplicarán con todo rigor la propia legislación y evitarán excesos que sus antecesores, simple y sencillamente, dejaron pasar…
O, mire usted: ¿no es verdad que fueron el PRI y el PAN los que postularon, apoyaron, aplaudieron y llevaron a los cargos a los ahora sancionados?, ¿se olvidó ya que, en innumerables ocasiones y de muy diversas maneras, los dirigentes de turno y otros, apoyaron y defendieron la labor “extraordinaria” realizada por los “ejemplares” Duarte y Padrés?, ¿nadie recuerda ya cómo, de mucho tiempo atrás, se negaron las (supuestas) tropelías de que a la fecha se acusa al primero o, por sólo citar un caso, hasta la construcción de una presa monumental en un rancho de su propiedad que ordenó el segundo?
¿Nada se dice ya de los compañeros de partido, muchos, que, de una u otra manera, se beneficiaron cuando los señalados ejercían el poder?
Al margen de consideraciones, entonces ni el retiro de derechos partidistas del ahora exgobernador veracruzano o la cancelación de los propios al sonorense constituyen, ni remotamente, un suceso político… como quiere hacerse creer. Pronto, ojalá nos equivoquemos, veremos que, como en otros casos, cambió todo… para que nada cambiara. Simple montaje…

ASTERISCOS
* Emotiva presentación del libro Un cristiano en la vida pública: Carlos Abascal Carranza, de la investigadora María Luisa Aspe, en la Secretaría del Trabajo, que encabeza ahora Alfonso Navarrete y que durante el foxismo ocupó el panista que, se expuso, “fue reconocido como un hombre congruente, un hombre de Estado que supo amar a su país… (y mostró) que no puede perseguirse el bien común si no es amando a aquellos cuyo bien se quiere”.
* Este domingo, desde las 7:30 horas, en el Circuito del Bosque de Chapultepec, a invitación de la más aventajada entre los aspirantes a la candidatura del PAN a la Presidencia, Margarita Zavala, y como parte de sus actividades orientadas a sumar adeptos, se realiza la edición 2016 de la carrera atlética —5 y 10 kilómetros— y caminata familiar —3 kilómetros— Yo Corro con México.