Su mejor regalo la vida de su hijo

A diario saca fuerzas para buscar apoyo y con esto ayudar a Pablo Hernández Rangel.

Este Día del Padre pasará desapercibido para muchos papás, como el caso de don Lalo quien no se acordaba que hoy se da esta celebración, ya que sus escasas fuerzas físicas, incondicional amor y mucha necesidad están enfocadas en que su hijo Pablo, se mantenga con vida.

Pablo Hernández Rangel de 19 años es el hijo de don Lalo, quien se encuentra debatiéndose entre la vida y la muerte por la enfermedad crónica que padece de insuficiencia renal, aunado a un problema que tiene en el cerebro del cual ya fue intervenido quirúrgicamente, pero ahora tuvo una recaída y perdió el sentido del oído totalmente.

Pablo en compañía de su hermano menor de 16 años, Alejandro, fueron las guías de una pareja de invidentes que viven en ciudad Frontera por muchos años, por voluntad propia decidieron hacer la función de ojos para ese matrimonio que fue abandonado por su único hijo ya que no se quiso hacer cargo de ellos. Son buenas personas que vivían de servir a los demás.

Eduardo Hernández Rangel se separó de su pareja y por decisión de los dos hijos que procrearon juntos se fueron a vivir con él en la colonia Colinas de Santiago; sin embargo luego de la enfermedad que aqueja a Pablo la expareja decidió unir esfuerzos y mientras uno trabaja la otra cuida al jovencito.
“Mi hijo tenía un coágulo de sangre en la cabeza y como pude lo llevé a Torreón en donde me lo operaron hace meses, pero algo pasó y las cosas empeoraron, yo no quiero pensar en la muerte y menos de mi hijo, duele hasta el alma cada que uno respira, pero aunque no queramos es parte de la vida así que se lo entregamos a Dios esperando que nos haga el milagro de que se recupere”.

El papá de Jonathan Díaz, jovencito que perdió la vida hace 20 días quien también se encontraba luchando una batalla contra la insuficiencia renal, ayuda a don Lalo a “botear” bajo el puente que da entrada a la colonia Obrera segundo sector.

“A veces sacamos 200 o 350 pesos, terminando aquí yo voy y le llevo todo el dinero al hospital a la mamá de mis hijos para que lo ocupe en lo que se vaya ofreciendo ahí, yo me pongo en las manos de Dios, no falta quien nos dé un taco a mí y a mi otro hijo, para no quedarnos sin comer”.

Alejandro, también hijo de don Lalo, no estudia, todos los días acompaña a su papá a pedir dinero “no es porque no haya recursos porque se supone que la educación es gratuita, pero no quiero dejarlo solo tanto tiempo, prefiero traerlo conmigo, la vida en estos tiempos es muy difícil y no quiero que se descarrile”.

Mediante las posibilidades que le rodean, Eduardo ha sido un ejemplo loable de ser papá en estos tiempos donde los divorcios abundan y las irresponsabilidades de los tutores son el “pan de cada día”.
“No hay día que me levante sin un soplo de esperanza, no le he podido dar a mis hijos todo lo que yo quisiera en cuestión material pero han aprendido el mejor mensaje que un padre le puede transmitir a sus críos, que el amor transforma, da vida y no sabe decir “ya no puedo”, para un verdadero papá nunca es suficiente si se trata de salvarle la vida a tu hijo” concluyó derramando lágrimas.