Yardas, touchdownfield goalsnap, pañuelos, revisiones, interrupciones y mucho show. A simple vista, el fútbol americano se presenta como un deporte complejo. Sin embargo, cada año más de 150 millones de espectadores de todo el mundo se apostan ante sus televisores para ver su evento final, la Super Bowl. Una pasión tan enrevesada como atractiva.

La Super Bowl es el partido que define al campeón de la National Football League (NFL). Sobre el verde se juegan el título un representante de cada una de las dos conferencias que dividen la liga regular estadounidense de fútbol americano: la conferencia Nacional (NFC) y la Americana (AFC). La madrugada de este domingo a lunes, la que será la 52.ª edición de la Super Bowl bate en duelo al mejor equipo de este siglo, los New England Patriors, contra los autodenominados underdogs -la teórica cenicienta- de Philadelphia Eagles.

Ambas formaciones han alcanzado la gran final tras liderar sus respectivas conferencias durante la liga regular (13 victorias y 3 derrotas, ambas) y superar dos partidos de playoffs. La tremenda exigencia física del fútbol americano lleva a que cada curso se limite a medio año y un techo de partidos oficiales que no supera las dos decenas. Lo que arrancó en septiembre ya se decidirá este 4 de febrero.

Equipos ofensivo, defensivo y especiales

Al rectángulo de juego del US Bank Stadium de Minneapolis saltarán 22 jugadores, 11 de cada equipo. ¿Cómo el fútbol? No exactamente, dado que cada franquicia cuenta con una cincuentena de jugadores en activo, divididos en tres grandes grupos que van rotando según la circunstancia de juego: el equipo ofensivo, el defensivo y los equipos especiales.

El óvalo de la 52.º Super Bowl ante el estado que acoge la cita, en Minneapolis

El óvalo de la 52.º Super Bowl ante el estado que acoge la cita, en Minneapolis

Sin duda, el más famoso, el que copa todos los focos es el quarterback , el encargado de repartir juego con sus pases, siempre en sintonía con el entrenador, con quien está conectado vía auricular. El quarterback recibe el balón en el snap –la acción que marca el inicio de la jugada o drive– por parte de la línea ofensiva, encargada luego de proteger al repartidor de juego. Detrás del quarterback, por su parte, se sitúan los running backs , hábiles corredores que en caso de recibir el óvalo deberán avanzar todos los metros -o yardas, en medición estadounidense- posibles.

En cambio, si el quarterback decide pasar el balón hacia adelante, buscará uno de sus wide receivers , veloces jugadores que intentan desmarcarse de sus marcadores en las alas para recibir la asistencia del quarterback. Otra posición ofensiva clave es la del tight end , una mezcla de corredor y receptor de notables prestaciones físicas que al uso es la mano derecha del quarterback para darle apoyo, ya decida una jugada por tierra -a través de sus corredores- o por aire -buscando a sus receptores.

Anotar con ‘touchdown’ o ‘field goal’

La maquinaria ofensiva del equipo se organiza para avanzar a lo largo de las 100 yardas que marcan la distancia entre la end zone –o zona de anotación– de cada escuadra. Para hacerlo, el equipo con la posesión del balón dispone de cuatro downs –o intentos– para completar un mínimo de diez yardas desde línea de scrimmage –el punto de partida–, por juego aéreo o terrestre, sin perder la posesión.

En caso de lograrlo, renueva las cuatro opciones downs hasta que puede atacar la end zone. Si un atacante alcanza o recibe el óvalo dentro de la zona de anotación completa el anhelado touchdown, que concede seis puntos. La jugada más buscada se completa o bien con un disparo entre palos –un punto más– o buscando otra jugada de carrera o pase hacia la end zone –dos puntos–.

Aunque éste no es el único modo de sumar puntos en el casillero, dado que también existen la opción de probar un field goal , es decir, un disparo entre los palos que se elevan a modo de portería en cada end zone. Acertar da tres puntos en una jugada que suele funcionar como válvula de escape cuando el ataque ya está en campo rival y se le están a punto de agotar los downs sin avanzar las 10 yardas correspondientes. Su protagonista es uno de los miembros de los equipos especiales, el kicker , jugador cuya función es únicamente ejecutar los disparos.

Anotar o agotar los downs no es la única manera de cambiar el sentido de la posesión, ya que el equipo defensivo también puede voltear la situación interceptando un pase o provocando un fumble –balón suelto–. Todo ello en cuatro cuartos de quince minutos con tiempo parado cuando el óvalo no está en juego, lo que a la postre, sumando interrupciones, revisiones de árbitros, tiempos muertos y el tiempo de descanso lleva a los partidos a prolongasen siempre más de tres horas.

Vanguardia