Igual de adictiva que la cocaína, sufrimos una dependencia enfermiza por el celular y la tecnología y nadie sabe dónde terminará

En una vida llena de tecnología se ha creado en el ser humano una dependencia hacia los aparatos tecnológicos extrema, al grado que este tipo de artículos se convierten incluso en el mejor “amigo” de las personas.
Al sumergirse tanto en las herramientas más avanzadas de comunicación, muchos individuos suelen caer en adicciones que incluso ocasionan que vivan solamente en contacto con la tecnología, dejando de lado a la sociedad y a la misma familia.
Según especialistas en la psicología de las adicciones, se sabe que el número de este tipo de problemas va en aumento, las víctimas que se hacen dependientes al teléfono celular, computadora, tabletas electrónicas por mencionar algunos, van desde niños de siete años hasta personas adultas, profesionales y con grandes cargos en sus empleos.
Es un fenómeno creciente en una forma alarmante, las personas se hacen adictivas debido a que a la hora de interactuar con la tecnología tienen una expectativa y luego una satisfacción, es decir, al navegar por un teléfono o alguna aplicación se te da un premio por la participación, tal como un juego o bien una conversación, esto resulta agradable por lo que el individuo vuelve a intentarlo hasta que se hace una costumbre.
Todo es como una adicción al alcohol o a las drogas, cuando dejas de consumir la sustancia entonces viene un síndrome de abstinencia, el organismo reacciona y empieza a sentirse mal entrando a una situación caótica, lo mismo pasa con la tecnología, internet o redes sociales, pues el organismo ya se acostumbró a tener estos servicios y fisiológicamente los que acostumbran vivir a diario en conexión sienten un malestar.
“Los niños se están dedicando a eso”, menciona Fernando Eugenio Beyer Obeso, maestro en Psicología de las Adicciones, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien asegura que el impacto que tiene la adicción a la tecnología también tiene impacto en el ámbito social y sobre todo en el núcleo familiar, esa gente no sirve ni para su misma persona ni para la sociedad que le rodea, comenta.
“Cuando te haces adicto, empiezas tú a hacer más importante el consumo satisfactor, puede ser una sustancia o una conducta, eso es lo que va ganando más importancia, inclusive se hace más importante que la relaciones con otras personas, salud y el trabajo por lo que se descuida todo lo demás, no hay trabajo, no hay salud no hay escuela, no hay relaciones familiares y la calidad de la persona se viene abajo”.
Cuando los adictos a los aparatos tecnológicos dejan de tener contacto con estos puede desencadenar depresión severa en las personas, la cual puede llevar al suicidio, aunque es un trastorno mental diferente al trastorno adictivo, puede presentarse.
Están creciendo muchos casos, infortunadamente en México no hay suficientes estadísticas, censos o estudios que hablen sobre la dimensión de la adicción a Internet.
Hasta hace poco no existía ese trastorno de adicción a Internet, hasta hace unos meses entró como un trastorno catalogado en los psiquiátricos, reconocido por la Asociación de Psiquiatras en la República Mexicana.
Cuando una persona ya tiene este trastorno que es adicta a la tecnología o al uso de las redes, se requiere de un profesional o un apoyo mayor para que rompa estos hábitos.
La adicción a redes sociales es parecida a la ludopatía, una inclinación patológica a los juegos de azar, es decir, una adicción al juego que no necesita de una sustancia.
Existen adictos desde los siete u ocho años de edad, pues los padres de familia se acostumbran ahora a entretener a sus hijos de corta edad en tabletas electrónicas, computadoras o teléfonos celulares, hay incluso quienes tienen cuentas en las diferentes redes sociales a sus escasos cuatro años.
Las recomendaciones de los especialistas es el hacer un uso moderado y controlado de lo que ofrece la tecnología.
“Presentarlo a un nivel donde tú lo disfrutas y los controlas, si empiezas a observar que la gente que usa la tecnología y descuida la escuela o su trabajo ya está generando un uso problemático que ocasiona un abuso y finalmente una adicción”.
“Todos deben de cuidarse que no pase de un uso, a un abuso” agregó.

LAS FUTURAS GENERACIONES ESTARÁN SUMERGIDAS EN LA TECNOLOGÍA

El licenciado en Filosofía con maestría en Psicología Benjamín Silva opina que la tecnología es una herramienta y se abusas de ella se puede crear esta sensación de urgente necesidad, en lugar de ser un apoyo se vuelve un obstáculo, la tecnología si no se dosificas o administras puede generar problemáticas severas.
Mencionó que los jóvenes de la actualidad son una generación que va creciendo acorde a la tecnología, no de dependencia pero con una relación más cercana a otras personas adultas, sin embargo, hay casos extremos que necesitan apoyo de un especialista.
“Cada generación que nace con un avance tecnológico va a tener mayor uso, mayor avance, porque tiene mejor relación, las generaciones que quedan abajo nos vamos a sorprender de ese uso, pero como todo exceso puede resultar perjudicial”.
Las próximas generaciones cada vez estarán más sumergidas a la tecnología, la cual no va a tener un retroceso, pues con apoyo del teléfono celular y el mismo Internet puedes hacer cualquier tipo de movimiento, trasferencias, depósitos y cualquier movimiento que impide que salgas a la calle.
“En la medida que esto se vuelve un impedimento para relacionarte directamente es como perjudica, pues se vuelve la única forma de diversión ya que no hay otro tipo de administrar tu tiempo libre, en la medida que no se vuelve una herramienta de apoyo, pues da en la mano la información a las nuevas generaciones pero no le muestra como administrarla”.

JÓVENES ASEGURAN DEPENDER DEL CELULAR

En pasados días se vivió un caos luego de presentarse un apagón de la Comisión Federal de Electricidad que perduró por más de seis horas en la localidad (y otras tantas en varios estados del País), con ello se desató una desesperación sobre todo porque las baterías de los celulares se agotaron y no había con qué recargarlo; aunado a ello las televisiones, computadoras y demás aparatos tecnológicos no podían ser encendidos.
“Yo tenía miedo por venir a la escuela, decía no va a sonar la alarma de mi celular se me va a hacer tarde, por otra parte nos perjudicó dormir a oscuras y con calor, sin poder encender siquiera la tele o bien un aire acondicionado”, comentó Yésica, joven estudiante de la Universidad Autónoma de Coahuila.
“En mi casa tratamos de mantener la batería para poder utilizarla en caso de una emergencia, conozco gente que no puede vivir sin el celular, todo el día lo tiene en la mano, deben de pensar que fuera hay un mundo por explorar, de hecho con el apagón estuvimos en casa unidos más que nunca, siempre estamos con el teléfono”, dijo Andrea Jasso.

Señaló BenjamÍn Silva

“Cuando te haces adicto empiezas tú a hacer más importante el consumo satisfactor, puede ser una sustancia o una conducta, eso es lo que va ganando más importancia, inclusive se hace más importante que la relaciones con otras personas, salud y el trabajo por lo que se descuida todo lo demás, no hay trabajo, no hay salud no hay escuela, no hay relaciones familiares y la calidad de la persona se viene abajo”.