Traición cambió la sede del grito

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La noche del 15 septiembre de 1810 pasó a la historia como uno los acontecimientos más significativos de nuestro país. Esa fecha tuvo lugar el inicio de la Independencia de México protagonizado por el Padre de la Patria Miguel Hidalgo y Costilla en Dolores, Guanajuato.
Pero quién sabe cuáles fueron las palabras exactas de este acontecimiento, así como el lugar destinado originalmente para esta gesta independentista que por cuestiones logísticas no pudo ser, aquí se los contaremos.

Ignacio López Rayón fue el primero en evocar el inicio del hecho independentista justo al año siguiente en septiembre de 1811.

En septiembre, muchas ciudades del mundo ven como sus calles se adornan con los colores verde blanco y rojo, ciudades tan distantes como San Francisco, Los Ángeles, Vancouver, Copenhague, todas se iluminan con la Bandera Mexicana. Pero este grito que dio lugar a la gesta Independencia en la mayor parte del continente americano pudo haberse dado bajo circunstancias muy distintas a las que conocemos.

Como antecedente de este movimiento existe la religiosidad popular mexicana siempre presente a nivel nacional. A principios del siglo XIX en la nueva España existía un descontento contra España pues sentía que la Corona Española intervenía y presionaba demasiado en todos los ámbitos de la vida de la Colonia, existía una gran discriminación de los peninsulares sobre los criollos con su abusivo sistema de castas, así como la política mercantilista que restringía seriamente el comercio y limitaba el desarrollo económico del Virreinato.

Después qué Napoleón conquistó España y puso a José Bonaparte como Monarca, se dio un clima apropiado para intentar la independencia hispanoamericana ya que el primero representaba para los españoles y sus colonias un intruso y ilegítimo y esa fue la justificación que permitió a los americanos intentar su independencia.
Y es precisamente la religión la que los padres de la independencia pretendían aprovechar para hacer llegar su mensaje al mayor número de pobladores, aprovechando los festejos de la Virgen de San Juan de los Lagos, Jalisco, una de las más famosas y populares de la nueva España, se pretendía iniciar ahí esta gesta.

Miguel Hidalgo, el padre de la patria.

La fiesta de la virgen de San Juan de los Lagos había constituido dentro de la religiosidad popular mexicana a partir de su famoso milagro de 1623, donde aseguran que la virgen revivió a una pequeña cirquera que había fallecido en un accidente acrobático, lo cual dio inicio a múltiples romerías para visitarla y agradecerle este milagro.
Esta multitudinaria concurrencia de cientos de personas de todas las razas y castas, atrajo el interés de los precursores de la independencia encabezados por Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende que querían hacer llegar su mensaje de manera masiva al mayor número de gente. Y así se planeó iniciar la Independencia en San Juan de los Lagos durante su feria anual.

Se dice que el presidente Antonio López de Santa Anna fue el primero en celebrar el grito de independencia en Palacio Nacional en 1845.

El levantamiento se habían planeado para el 2 de octubre y así da cuenta en la histórica carta que remitió el 31 de agosto de 1810 Don Ignacio Allende a Miguel Hidalgo y Costilla que a la letra se lee: “Señor cura Don Miguel Hidalgo y Costilla, San Miguel el Grande agosto 31 de 1810, en la junta que viene voy a proponer que levantamiento lo hagamos en San Juan de los Lagos en los días de la feria donde sin estar prevenidos en lo absoluto, contaremos con buenos elementos”, firma Ignacio Allende.
Pero el curso de la historia fue otro, los iniciadores del movimiento de Independencia de México fueron descubiertos en Querétaro anticipando los acontecimientos.
Ignacio López Rayón fue el primero en evocar el inicio del hecho independentista justo al año siguiente en septiembre de 1811, aunque la consumación de la independencia se dio hasta el 27 de septiembre de 1821.

Se dice que el presidente Antonio López de Santa Anna fue el primero en celebrar el grito de independencia en Palacio Nacional en 1845 y para sorpresa de muchos, quién consideró que esa fecha se debe celebrar como Cuna de la Independencia fue Maximiliano de Habsburgo en 1865.

México celebra su 210 Aniversario de su independencia.

El ‘grito’ de Dolores se volvió un acto tradicional cuando don Porfirio Díaz mandó a traer de Dolores la campana de independencia a Palacio Nacional en la Ciudad de México, sitio donde se repicó por primera vez el 15 septiembre de 1896 con motivo del 86 aniversario de la independencia.

Pero ¿cuáles fueron las auténticas palabras que el cura Miguel Hidalgo empleó aquella madrugada del 16 de septiembre?, se dice que fueron estas: “Hijos míos únanse conmigo, ayúdenme a defender la patria, los gachupines quieren entregarla a los impíos franceses, se acabó la opresión, se acabaron los tributos, al que me sigue a caballo le daré un peso y a los de pie cuatro reales, mexicanos viva México, viva la virgen de Guadalupe, Viva Fernando VII muera el mal gobierno”, con esas palabras puso el cimiento de una nación.
Las promesas de Hidalgo de ir contra el mal gobierno y acabar con el pago de tributos, fueron muy bien recibidas por los indígenas quiénes eran los que menos tenían y los que más trabajaban, viviendo dentro de una permanente necesidad, ignorancia, miseria y opresión.

La gesta de Hidalgo ofreció como principal aliciente repartir más equitativamente la riqueza, Hidalgo consideraba que el pueblo estaba obligado a contribuir con sus armas y caballos a la santa causa, para las masas esta lucha significaba la oportunidad de ganar riquezas o empleos que jamás habrían tenido en otras circunstancias.
Precisar que Hidalgo necesitaba una bandera atractiva para que los indígenas y mestizos lo siguieran, y así fue que se decidió por emplear la imagen de la virgen de Guadalupe que desde entonces fue icono de identidad nacional, así el pueblo veía en esta bandera a la protectora de Juan Diego, la madre de todo el mestizaje y con ella de su parte, quién podría vencerlos.

Ignacio Allende envió una carta a Miguel Hidalgo, habían planeado el movimiento para el 2 de octubre en San Juan de los Lagos.

La guerra de independencia pudo terminar con el triunfo de los Insurgentes en noviembre de 1810. Hidalgo inicialmente contó que una inmensa popularidad que hicieron que rápidamente acumular triunfos que lo llevaron la mañana el 30 de octubre con 80,000 Insurgentes sin disciplina militar, a enfrentarse contra las fuerzas realistas en el Monte de las Cruces, en la zona que actualmente se conoce como la Marquesa en el Estado de México. El triunfo fue aplastante, los realistas se retiraron desbandada y la ciudad de México quedó indefensa, la victoria total estaba las manos de Hidalgo quien se detuvo en Cuajimalpa y decidió esperar por un par de días.

Contrario a la lógica, optó por retroceder la mañana del 2 de noviembre; existen dos versiones de esa decisión, la primera es que obsesionado por la masacre de la que fue víctima de la población en Guanajuato tras ser capturado por el ejército insurgente y la masacre de civiles y familiares en la Alhóndiga de Granaditas, Hidalgo no tenía la certeza que pudiera controlar el saqueo, el asesinato y la violación que se suscitaría una vez que la ciudad fuera tomada por su tropa.

La segunda fue que su deseo de que su opinión prevaleciera sobre la de Ignacio Allende, su principal estratega militar y a la vez su principal contrincante político dentro del movimiento quien incluso amenazó con dimitir si no se tomaba la ciudad.
Esta fue la primera contienda interna dentro del movimiento que encolerizó tanto Allende que pensó en envenenar a Hidalgo, no obstante, menos de un año después, traicionados ambos morían ejecutados.

Cabe señalar que el auténtico carácter de movimiento Independencia se confirmó el 6 de diciembre de 1810 cuando Hidalgo publicó el decreto sobre la abolición de la esclavitud y el pago de tributos, lo cual le daban un giro social y restaurador al movimiento, dando un especial énfasis a la reivindicación de los indios.

Luego de 11 años de guerra, en 1821, la nueva España vio su último día dejando de existir para dar paso a México. De acuerdo con el Plan de Iguala que derivó en los tratados de Córdoba, el proyecto entre Iturbide y Guerrero establecía como primer punto ofrecer el trono de México al rey de España Fernando VII, con lo que se pretendía regresar al dominio español y ante la negativa y el rechazo de otros gobernantes europeos de tomar el mando de nuestra nación, no le quedó a México otra posibilidad más que ser independientes.