Tratados de Bucareli; el secreto mejor guardado

Conozca aquí parte de los acuerdos que permitieron legitimar a un gobierno post revolucionario, pero entregar por más de 75 años la Soberanía Nacional

Por: Yolo Camotes

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En 1920 las relaciones entre México y los Estados Unidos eran tensas. El gobierno de Álvaro Obregón no era reconocido por los norteamericanos que exigía la derogación de algunos artículos de la Constitución de 1917, entre ellos el 27 por lesionar sus intereses económicos.

Para Obregón el reconocimiento de su gobierno era prioritario porque eso le restaría fuerza a sus enemigos internos que también buscaban el apoyo de los norteamericanos para derrocarlo.

Con el temor de perder el poder, Álvaro Obregón aceptó la firma de un tratado que garantizaba los derechos de propiedad de los estadounidenses radicados en México, así como convertir a México prácticamente en un país “satélite” de los Estados Unidos. Este tratado se conoce hoy como: “El Tratado de Bucareli”, la entrega de la soberanía nacional, el secreto mejor guardado de los políticos.

El objetivo de este tratado leonino, era garantizar que Estados Unidos jamás tuviera de vecino a un país fuerte e independiente que pusiera en riesgo su estabilidad, planes políticos y financieros.

“El Tratado de Bucareli” comenzó a redactarse en mayo de 1923 y tuvo por sede un edificio del Gobierno Federal ubicado precisamente en las calles de Bucareli número 85 en la Ciudad de México.

Del contenido de aquellos acuerdos firmados por Álvaro Obregón el 13 de agosto de 1923, el Gobierno de México jamás los dio a conocer, no así el gobierno de los Estados Unidos que reveló su existencia en 1947 y los publicó parcialmente en 1958.

Cabe precisar que de este tratado, existen minutas secretas que jamás han sido dadas a conocer de manera pública por ninguno de los dos gobiernos, al establecerse una “cláusula de confidencialidad” que vence hasta el año 2023.

Es por eso que Yolocamotes tiene el deber de presentarles el día de hoy: Los Tratados de Bucareli, el secreto más importante de México.
Recordar que cuando Álvaro Obregón necesitaba recursos para combatir y vencer a Venustiano Carranza en el período revolucionario conocido como la lucha entre facciones. Álvaro Obregón tomó recursos de los petroleros norteamericanos aceptando la firma del acuerdo que culminaría con lo que hoy conocemos como el tratado de Bucareli.

En dicho documento, México se comprometió a no desarrollar ninguna industria petrolera, tecnológica, bélica, aérea, marítima o industrial de importancia por el término de 75 años.
Además, Estados Unidos aseguró que México no pudiera establecer ningún tipo de-acuerdo con las potencias bélicas de la orbe, principalmente con la Alemania del káiser quien durante la Primera Guerra Mundial buscó aliarse con México con la promesa de devolverle los territorios robados en intervención norteamericana de 1847.

Algunos de los acuerdos revelados del tratado de Bucareli son:
Numero 1: “que las propiedades agrícolas expropiadas a estadounidenses, se pagarían con bonos si no eran mayores a mil 755 hectáreas. Las propiedades que rebasarán dicha extensión, el pago sería de inmediato y al contado.
Número 2: “Se nombraría una comisión que se encargaría de revisar las reclamaciones pendientes a partir de 1868”.

Número 3: “Con relación al petróleo, el Artículo 27 de la Constitución no será retroactivo para los norteamericanos que había adquirido sus concesiones antes de 1917, lo que les permitía seguir disfrutando libremente del hidrocarburo”.

Álvaro Obregón cedió ante todas las peticiones de las petroleras, es decir, se comprometió a no aplicar el Artículo 27 Constitucional durante 50 años. Además de los ingresos de exportación, se dedicarán íntegramente a indemnizar a las familias extranjeras de nacionalidad estadounidense y británicas que habían sido afectadas por la revolución. El resto de los ingresos serían destinados al pago de la deuda extranjera.

Para colmo, Álvaro Obregón se comprometió a no reclamar el gas natural de los yacimientos de la zona fronteriza de Texas, denominado la Cuenca de Burgos, lo que jamás ha sido revelado y se encuentra dentro de las llamadas “minutas secretas”, pero cuyo contenido se filtró a cuenta gotas.

Entre estas filtraciones se encuentran algunas que sonarán un poco fantásticas, pero por desgracia son reales.
Número 4: “El dominio de los recursos naturales de la nación, no se aplicará durante un periodo mínimo de 15 a 25 años a los ciudadanos y compañías estadounidenses, o en el plazo que se considere razonable para que nuestras compañías petroleras se trasladen a Venezuela, país que ofrece yacimientos probados pero aún vírgenes”. “Sólo se afectarán intereses europeos pero jamás a intereses de los Estados Unidos”.

Número 5: “Una vez transcurrido este tiempo y cuando México aplique una legislación petrolera a través de una nacionalización, la entidad gubernamental mexicana que se encarga del petróleo deberá contratar por lo menos un 80 por ciento de sus suministros, capacitación y asistencia técnica y demás servicios, a ciudadanos y compañías estadounidenses por tiempo indefinido”. Esto se hace en la actualidad.

Número 6: “Agradecemos a Obregón la disposición de regresar a sus antiguos dueños el sistema ferrocarrilero mexicano adquiridos durante el Porfiriato en 1907. Sin embargo la deuda y destrucción del sistema ferroviario causado por la Revolución Mexicana, acumula 242 millones de dólares”, algo así como 3 mil 410 millones de dólares al tipo de cambio del día de hoy.

“Por lo tanto ninguna empresa estadounidense le interesan los ferrocarriles mexicanos, por lo que ellos deberán ser operados por el gobierno mexicano sólo hasta que hubiesen sido restaurados y reparados para en algún futuro tomar la opción de adquirirlos a precio preferente”.

De esta última cita recordar que durante el gobierno del ex Presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, se realizó la venta de Ferrocarriles Nacionales de México. Subrayar que el ex presidente forma parte de la administración de Union Pacific, hoy propietario de Ferromex.

Número 7: “Debido a la destrucción de la industria ferrocarrilera, se estima que por varias décadas del crecimiento de México será lento, por lo que México se obliga a sustituir gradualmente el sistema de ferrocarriles de pasajeros, por una red carretera nacional cuyos suministros para su construcción y asistencia técnica se harán exclusivamente a ciudadanos y compañías estadounidenses, de igual manera los vehículos de transporte serán en un 80 por ciento importados de Estados Unidos”.

Como sucedió los gobiernos fueron desplazando el sistema ferrocarril de pasajeros que era de muy bajo costo, sustituyéndolo por transporte en carretera, siendo el ex presidente Zedillo el que dio el estoque final a este sistema que comunicó a los mexicanos por muchas décadas.

Aunque hoy se sigue empleando el sistema ferrocarrilero de carga, uno de los más rentables del mundo, estos fueron adquiridos a un precio de risa por la Unión Pacific.
Irónicamente le tocaría al padre del ex-presidente Carlos Salinas de Gortari, el Licenciado Raúl Salinas Lozano entonces Secretario de Industria y Comercio del gobierno de Adolfo López Mateos, negociar con Estados Unidos la terminación anticipada de la cláusula del tratado de Bucareli que prohibía México por 50 años la fabricación de motores de combustión interna.

Solo entonces el gobierno de Adolfo López mateos pudo expedir el decreto de la industria automotriz para fabricar motores legalmente, pues antes las plantas sólo podían ser armadoras. El tratado firmado por Obregón en 1923 respecto a este rubro expiraba hasta 1973.

Número 8: “Se establecerá un fondo especial para que las expropiaciones agrarias hechas a ciudadanos estadounidenses se cubran con bonos de la deuda pública mexicana con un interés del 5 por ciento anual”.

Se dice que este punto fue uno de los que causaron que el sistema agrario fracasará, pues fue tan elevada la suma exigida por el gobierno estadounidense, que jamás se tuvo el dinero necesario para invertir en una infraestructura agraria adecuada y sólo se repartieran tierras y miserias.

El Gobierno de los Estados Unidos también sugirió a México que si no tenía dinero que restara presupuesto al rubro de la Educación Pública.
Número 9: “México se compromete a no afectar o molestar bajo cualquier forma o título legal las propiedades, compañías de ciudadanos estadounidenses que no estén relacionadas con propiedades agrarias”.

Número 10: “Después de 25 años, el Gobierno de México estará en libertad de llevar a cabo procesos de industrialización que más le convengan siempre y cuando el Gobierno Mexicano le otorgue a los ciudadanos y compañías estadounidenses la protección necesaria para crear y administrar esas industrias libremente si es que los Estados Unidos está interesado”

Número 11: “En reciprocidad a estos puntos, el gobierno de los Estados Unidos se compromete a otorgar el reconocimiento diplomático al Gobierno de Obregón y a tener una posición de preferencia en créditos internacionales que éste requiera”.
Los gobiernos revolucionarios aprovecharon esta oferta que se traduce a que el día de hoy, la deuda externa de México sea de 437 mil millones de dólares.

Desde el gobierno de Obregón la deuda comenzó a aumentar considerablemente hasta llegar a los 150 mil millones de dólares en el año 2000 mil con el presidente Ernesto Zedillo. En el sexenio del ex Presidente Fox lograría reducirla a 125 mil millones de dólares, sin embargo su sucesor el ex presidente Felipe Calderón le agregaría otros 100 mil millones de dólares y la administración revolucionaria del Presidente Enrique Peña Nieto le agregó otros 212 mil millones de dólares.

Numero 12: “Ambas partes se comprometen a mantener todo bajo la más estricta confidencialidad por un mínimo de 100 años a partir de la fecha del reconocimiento diplomático y si ambas partes lo consideran conveniente, la confidencialidad del tratado se podrá prorrogar otros 50 años más”.
Es decir esta cláusula nos dice que estos puntos no verían la luz sino hasta el 31 de agosto del 2023 y esto podría prorrogarse hasta el año 2073.

Número 13: “El tratado se hará en inglés y español pero si existe alguna controversia será la versión en inglés la que se empleará para resolver cualquier controversia”.
Adolfo de la Huerta Secretario de Hacienda de Obregón y conocedor de estas cláusulas, se opuso tajantemente a este acuerdo y sería una de las principales razones por las que tomó las armas contra Obregón y Calles, pero Adolfo de la Huerta, revolucionario nacionalista no estaba solo, contó además con numerosos seguidores entre otros como el General Rafael Buelna o mejor conocido como “El granito de oro” lo cual hizo estremecer al régimen Obregón.

Cabe señalar que ya en una ocasión el General Buelna estuvo a punto de fusilar a Obregón por corrupto ya que aceptó sobornos del régimen de Victoriano Huerta para dejarlo escapar en el golpe de Mazatlán, pero fue persuadido de no hacerlo por el general Enrique Estrada para no dañar la causa revolucionaria.

La gente del FBI, la Agencia Federal de Investigaciones de los Estados Unidos, señala que cuando se le notificó por el aquel entonces el Secretario de Gobernación de Plutarco Elías Calles, que Villa había sido asesinado, se limitó a decir: “Se ha cumplido la segunda de las condiciones básicas impuestas por Estados Unidos para el reconocimiento”.

En agosto de 1923, Estados Unidos otorgó su pleno reconocimiento al régimen de Obregón. Un grupo de senadores rechazaba los tratados de Bucareli y solicitaban que no se firmaran pues éstos tenían que ser ratificados por el Senado de la República.

Miembros del Partido Cooperativista denunció desde la tribuna que los acuerdos de Bucareli representaban una entrega de la soberanía del país a una potencia extranjera, uno de sus más aguerridos senadores fue el campechano Francisco Field Jurado en encendidos discursos denunciaba los oscuros intereses de Obregón y su camarilla oficialista.

Además de sus arengas en la tribuna y siendo un partido minoritario, los Cooperativistas establecieron un sistema rotativo de ausencias para impedir el quórum en las sesiones en el que punto se iba a discutir, los enfrentamientos verbales se presentaron todo el mes de diciembre y las primeras semanas de enero y se llegó al extremo de que el 14 de enero el diputado callista y también líder sindical Luis N. Morones amenazó desde la tribuna abiertamente y con acción directa del movimiento obrero contra los senadores rebeldes.

Para quienes no conocen quien es Luis Morones, fue líder sindicalista, fundador de la CROM, Secretario de Industria y Comercio y Trabajo durante el gobierno de Calles. También líder del Sindicato Nacional de Electricistas, diputado federal y además se dice que fue parte del complot para asesinar posteriormente a Obregón que no murió de una sola bala, si no por seis.
Hoy en día muchas calles, avenidas, colonias, edificios públicos, llevan el nombre de Luis M. Morones, quien de las amenazas se pasó a los hechos, pues nueve días después Field Jurado fue asesinado a balazos afuera de su casa de ocho balazos en la cara, cuello y espalda.
Casi a la misma hora, en otro lugar, los senadores cooperativistas Idelfonso Vázquez de Nuevo León, Francisco Trejo y Enrique del Castillo, fueron secuestrados y recluidos en la hacienda Ojo de Agua cerca de la carretera a Pachuca y sólo aparecieron cuatro días después corriendo la misma suerte de Field Jurado.

Así en la sesión del Senado del primero de febrero de 1924 hubo quórum y los tratados de Bucareli fueron ratificados.
Hoy en día nadie recuerda al Senador Field Jurado que pagó con su vida intentar defender realmente a la patria.

Sobre los tratados, José Vasconcelos Secretario de Educación Pública en esos tiempos afirmó: “Esto es precisamente lo que quería el Plan-Poinsett, la desaparición del español como propietario de la tierra mexicana y en seguida la desaparición también del propietario mexicano, que suerte le tocó Obregón el primer paso para la total transferencia de la propiedad raíz de México en provecho de los norteamericanos”.

Pero no se quedan ahí las cosas, debe recordarse que los tratados de Bucareli tenían una vigencia de 75 años, lo que nos lleva a que en 1998 éstos llegarían a su fin y por fin México podría desarrollarse como cualquier país rico, los recursos humanos y naturales, pero esto no fue así.