El presidente estadunidense, Donald Trump, se ofreció el domingo a mediar en las discrepancias en el Mar de China Meridional, mientras que su homólogo chino restó importancia a la preocupación sobre lapresencia militar de Pekín y la posibilidad de una guerra en las aguas en disputa.

Trump y el presidente de China, Xi Jinping, hablaron por separado sobre los problemas territoriales antes de una cumbre anual de naciones del sudeste asiático que incluye a Estados Unidos, China y otros actores globales.

Se espera que esta disputa ocupe el foco de la reunión, junto a la amenaza nuclear de Corea del Norte y el terrorismo.

La larga desavenencia es uno de los asuntos en los que la influencia, el enfoque y el poder militar de las dos grandes potencias han sido puestos a prueba.

Washington y Pekín reclaman una resolución pacífica, pero han asumido posiciones contrarias en la mayoría de los otros aspectos del conflicto.

Al contrario de China, Estados Unidos no reclama territorio alguno en unas aguas que podrían albergar petróleo, pero ha declarado que tiene un interés nacional en asegurar la libertad para navegar y sobrevolar la zona y la resolución pacífica de las disputas.

Varias naciones respaldan una presencia militar activa de Estados Unidos que sirva de contrapeso a las acciones cada vez más firmes y enérgicas de China, las cuales incluyen la construcción de varias islas artificiales equipadas con instalaciones militares.

Soy muy buen mediador y árbitro”, dijo Trump en una conferencia de prensa con el presidente de Vietnam, Tran Dai Quang, en la capital del país, Hanoi, antes de viajar a Manila para participar en la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

Él es el maestro del arte de negociar, pero, por supuesto, los países que reclaman tienen que responder como grupo o individualmente … la mediación involucra a todos los que reclaman y a los que no lo hacen”, dijo el canciller filipino Peter Cayetano en declaraciones a la prensa.

El presidente filipino, Rodrigo Duterte, dijo que Xi, en una reunión en Danang, Vietnam, donde asistieron esta última semana al foro anual de la organización de Cooperación Económica de Asia y el Pacífico, le garantizó las intenciones pacíficas de China en las estratégicas aguas, donde Pekín, Manila, Hanoi y otros tres gobiernos regionales tienen reclamos en disputa.

Duterte dice que cuando él le mencionó las preocupaciones sobre las crecientes capacidades militares chinas en el Mar de China Meridional, Xi le dijo: “No, no es nada”.

Él reconoció que la guerra no debe ser promovida por nadie, que solamente significaría la destrucción de todos nosotros”, dijo Duterte a reporteros tras volar de regreso a Manila.

Él sabe que si lanza una guerra, todo va a estallar”, comentó.

Sin embargo, el líder chino no canceló los reclamos territoriales de su país, señaló Duterte, y él justificó su decisión de no exigir que China cumpla de inmediato un fallo de un tribunal de la ONU que invalidó los reclamos de Pekín en el Mar de China Meridional con base en antecedentes históricos.

Excélsior