Un día más, migrantes en espera de la ruta a seguir

'Supuestamente podríamos continuar mañana viernes la caravana, pero todavía no nos han confirmado nada', relata Shierlye Villanueva, migrante hondureña

'Supuestamente podríamos continuar mañana viernes la caravana, pero todavía no nos han confirmado nada', relata Shierlye Villanueva, migrante hondureña. Foto: Notimex

CIUDAD DE MÉXICO

Dentro de Ciudad Deportiva, en Magdalena Mixhuca, los migrantes centroamericanos inician ‘un día más’ en la Ciudad de México, lejos de sus hogares en busca de mejores oportunidades.

Se preparan para la reunión en la que acordarán la nueva ruta que tomarán para continuar su travesía rumbo Estados Unidos.

Desde temprano se levantaron para asearse y dirigirse al área del comedor, donde tomaron los alimentos que las autoridades capitalinas les proporcionan.

Tienen la esperanza de lograr el sueño americano, cruzar territorio norteamericano y encontrar un trabajo digno.

Unos viajan solos, como Omar López, de 25 años de edad, originario de Puerto CortésHonduras, de donde huyó de la homofobia y la discriminación por ser homosexual. Él busca llegar a la Unión Americana para trabajar y ayudar a su mamá.

Vengo yo solo, lo principal es ayudar a mi mamá. Vengo yo sólo, vengo huyendo de la homofobia que hay en Honduras, allá nos discriminan por ser homosexuales, nos tratan mal, nos agreden mucho y quiero llegar a Estados Unidos para ayudar a mi familia, más a mi madre y salir adelante”, expresó.

Omar comentó que desde hace 25 días viene en la caravana y llegó a la Ciudad de México, desde Chiapas, caminando y en con ‘aventones’ que personas les daban. Ahora se enfrenta con las contingencias del clima, sobre todo en las noches. Tiene gripa y tos desde hace una semana que ni con medicamento se le quita.

 

En cambio, Shierlye Villanueva, también viene desde el 12 de octubre en la caravana de migrantes hondureños, acopañada de su mamá de 59 años, sus hermanos sobrinitos.

Ella y su familia han sufrido la inclemencia del frío, sobre todo en las noches, por lo que tratan de dormir juntos para calentarse, mientras que durante el día disfrutan del sol y del clima templado.

Yo estoy desde que inició la caravana el 12 de octubre y mi objetivo es el sueño americano, cruzar la frontera hacia Estados Unidos, si Dios quiere, para ayudar a mi familia. Vengo con mi madre, mis hermanos y mi sobrinos. Mi mamá tiene 59 años de edad, y mi sobrinos tienen 17, 14, 10, ocho y seis. Todos venimos en la caravana”, comentó.

Aunque ambos centroamericanos no conocen a nadie del “otro lado”, sólo piensan en llegar a Estados Unidos, donde puedan trabajar y tener un empleo digno y bien remunerado.

Supuestamente podríamos continuar mañana viernes la caravana, pero todavía no nos han confirmado nada. Hoy va haber una reunión, al rato, y ahí nos van a decir”, dijo Shierlye.

Pedro Flores, de profesión herrero, viaja con su esposa y su hija de 6 añosVendió toda su herramienta para sumarse a la caravana y ha considerado quedarse en México, por lo que ayer acudió a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) y se inscribió para que le proporcionen un documento para que pueda trabajar.

 

 

Sin embargo, dijo estar desesperado porque consideró que se tardan mucho para que le den el papel que lo identifique y pueda buscar trabajo.

Contó que muchos migrantes que venían en la caravana ya se han ido, unos a seguir el viaje solos y otros a través de migración para regresar Honduras.

Pedro es originario de Comayagua, Honduras, ahí tenía un taller de herrería, pero por la falta de trabajo y de dinero que hay en su país, decidió vender lo que tenía y empezar la aventura para ir a Estados Unidos a trabajar y empezar una nueva vida con su familia.

 

 

En un campamento, donde se sabe que hay gente con gripa y tos, los niños corren, los jóvenes juegan con un balón fútbol y las mujeres platican entre ellas y pasean con sus hijos.

 

Los hombres adultos y algunos ancianos se reúnen, platican fuman en espera de la comida y que los convoquen a una reunión para saber hacia dónde van a seguir y cuándo continuarán el viaje. Otros aprovechan para lavar la poca ropa que tienen y poder cambiarse.

Así transcurre oto día para los migrantes centroamericanos que, pese a las vicisitudes, se levantan cada mañana sin saber lo que les espera en su camino rumbo a Estados Unidos y mucho menos, el descenlace de su trayecto.