Un jugador todo terreno

Tiene innumerables campeonatos.
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Cuando era niño, ayudaba a su papá a cambiar las bujías y el aceite, y le gustaba el sonido de los motores ante un acelerón. Todo indicaba, que Samuel sería piloto un cuarto de milla, sin embargo, se convirtió en corredor y conquistó los emparrillados.

Samuel Álvarez Arizpe, nació el primero de octubre de 1993, es el hijo menor de Samuel y Norma, y sus hermanos son Lesly, Selene y Juan.

A los 6 años de edad, Samuel comenzó a practicar futbol americano porque veía jugar a su hermano mayor con Tigres del Sector Oriente, pero él ingresó a Potros del Tecnológico.

En un principio fue centro y a la defensiva. En Hormiguitas mostró su talento y pronto era el corredor estelar, logrando el campeonato en Hormigas y el bicampeonato en Ardillas.

El americano se convirtió en su pasión y conoció a sus mejores amigos como es Luis Arias, con quien hasta hoy en día tiene contacto, incluso juegan en el mismo equipo.

En la juvenil, hizo de las suyas, era un jugador explosivo, rápido y eficaz, era el estandarte de la “Marabunta Guinda” al grado de conquistar dos campeonatos en Pee Wee y tres en Midget.

FUE UN PROSPECTO DE LA PREPA 2

A la par de Potros, jugó con los Coyotes del CBTis 36 a cargo de los coaches Misael Romero y Sergio Sánchez. Era uno de los más jóvenes, en un juego contra la Prepa 2 de Monterrey, el staff de coucheo se acercó con su familia y explicó que estaban interesados en él.

Después de varias charlas, no llegó un acuerdo con sus papás de irse solo a Nuevo León y perdió la oportunidad. En su momento fue complicado superar esta situación, y hoy no se arrepiente.

En su época de estudiante en el CBTis 36 probó suerte en el futbol, era lateral derecho, pero consideró que no era lo suyo.

Tiempo después retomó el futbol, jugó dos temporadas con el tradicional equipo de Alpine y una con Kamar en futbol rápido.

 

ENTRENA EN EUA

Fue en el 2009 que sufrió una lesión en su rodilla por sobre carga de trabajo. En un mismo día jugó dos finales; en la categoría Midget y otra en Tochito. Por si fuera poco, apoyó a sus compañeros en la final de Junior. Su cuerpo ya no pudo más.

Para su rehabilitación viajó a Estados Unidos, aprovechando su doble nacionalidad. Estudió en la high school Del Río, Texas y tan pronto se recuperó tuvo la oportunidad de entrenar americano.

De inmediato entró en la rutina de levantarse a las seis de la mañana para ir a la escuela, quedarse ahí hasta las tres de la tarde, luego entrenar y salir a las ocho de la noche.

Por todo esto, más extrañar a su familia fue que decidió regresar a casa.

 

SU ÚLTIMA TEMPORADA EN POTROS

Cuando volvió a Monclova, se reportó con Potros para jugar en la Junior y quería despedirse de su etapa juvenil con honores, pero no logró el campeonato tras perder ante Vaqueros.

Al terminar su temporada, fue convocado para unirse al equipo de tochito de contacto del mismo club Potros del Tecnológico, con quien y se adjudicó 5 campeonatos.

Aquí fue conocido con el apodo “Kamikaze”, porque era el más pequeño de estatura y no podía competir en lo físico contra sus rivales, pero aun así se escaba entre la defensiva.

 

 

SU CARRERA COMO ENTERNADOR

Por su hermana y su novia Marlen Bravo, comenzó su carrera como entrenador de tochito femenil en el mismo club Potros.

Primero fue coach, estuvo como apoyo y al poco tiempo se convirtió en head coach, conquistando un campeonato en la Liga local.

Cuando Potros decide ya no participar, él y su hermana crearon el equipo Águilas. Actualmente, tiene 3 temporadas con dos subcampeonatos y un campeonato en el 2019 en la Liga Municipal.

“Se dice que la tercera es la vencida, fueron tres finales consecutivas y se nos dio hasta la tercera. Me gusta aportar a las jugadoras, no es difícil simplemente hay que tener paciencia y es un buen equipo” indicó.

La ofensiva del equipo es encabezada por Nayla Torres y Alejandra “Chata”, y a la defensiva Marlen Bravo. En este año se tenía el proyecto de participar en Zacatecas y Nuevo León, pero ante la contingencia todo se suspendió.

 

LA ANOTACIÓN DEL CAMPEONATO ARENA

Tal y como era de niño, no puede quedarse quieto y en el 2018 se enlistó con los Potros para participar en la Liga Arena como QB. Nuevamente era el más pequeño, pero la agilidad y velocidad se impuso.

Durante tres temporadas consecutivas alzaron el cetro de campeones. En la última final contra Búfalos de Monclova, se convirtió en figura. El partido se fue a tiempo extra y en una corrida por la izquierda apretó el acelerador ofensivo y antes de llegar a la zona de anotación voló ante el bloqueo de la defensiva, anotando el touchdown del campeonato.

“Ese momento nunca se me olvidará, fue un gran esfuerzo de todos. Cuando anoté todos empezamos a festejar, estábamos saltando como locos. Todavía no se acababa el juego, fue una emoción indescriptible”, expresó.

Más tarde se incorporó con los Cerveceros, con quien también juega tocho de contacto.

 

SU FAMILIA ES SU MOTIVACIÓN

Durante todo este tiempo, sus padres siempre lo apoyaron en el emparrillado y trataban de acompañarlo en cada juego.

En su última temporada en Ardillas, jugó la final al igual que su padre en la competencia cuarto de milla. Cada uno tenía una cita importante y no se pudieron acompañar; fue el mismo día y a la misma hora. Así que hicieron un trato; cada uno debía llevar el trofeo a casa, y así fue.

Por último, agradeció a sus padres por su incondicional apoyo.