A sus 75 años camina 5 kilómetros diarios para ir a vender nieve en la escuela de la colonia Libertad

CASTAÑOS, COAH.- A sus 75 años de edad, León López López vende paletas, nieve y golosinas afuera de la escuela primaria Eulalio Gutiérrez Treviño de la colonia Libertad, para ello recorre todos los días más de cinco kilómetros para llegar al plantel en donde ya tiene sus clientes entre los que se cuentan además de alumnos, padres de familia y maestros.
Originario del estado de Jalisco, a temprana edad se vino a vivir a Castaños donde un tiempo se desempeñó como fabricante de nieves y paletas de hielo, pero por circunstancias de la vida repentinamente se enfocó a la venta ambulante con productos para niños.
Aún cuando vive frente a una escuela en la colonia California donde pudiera desempeñarse en su negocio, prefiere caminar grandes distancias porque en la colonia Libertad se siente más a gusto además de que ya conoce el camino y en el trayecto hace amigos.
Padre de cinco mujeres y dos hombres León afirma que si bien tiene una relación estrecha con sus hijos que aquí radican y que incluso le ayudan, pero que es de las personas que le gusta ganarse su dinerito para irla pasando junto con su esposa a quien mantiene y le da lo que necesita.
No me quejo, mis hijos me buscan y apoyan, pero yo me siento útil para trabajar por eso camino todo este trecho para llegar a la escuela donde vendo lo que traigo en mi triciclo y me va bien”, dice León.
Paletas, nieve, fritos, chicles y demás cosas que porta en el triciclo que arrastra todo el trayecto bajo el incandescente sol que lo obliga a detenerse en la sombra más próxima para después continuar su camino hasta llegar a la escuela en donde lo esperan sus clientes.
El oído le falla, la vista se le nubla, ambas deficiencias como consecuencia de paso de los años ponen en riesgo la vida de León quien pasa gran parte del día en la calle, pero eso no lo detiene ya que dice sentirse útil y con fuerza para seguir ganando el dinero que lleva a su casa.
Preguntándole como lo festejan sus hijos dice que ellos llevan las cosas y su esposa Petra Acosta las prepara, algo sencillo pero lo importante es que se frecuentan, sin importar si hay comida o no.
De los nombres de sus hijos no se acuerda y menos el orden de su nacimiento, pero eso para León no importa sino que lo vean los que viven aquí y que no lo dejan.
Dice que antes el Gobierno les regalaba despensas pero que ahora son 200 pesos los que les entregan para hacer el mandado, dinero que de algo ayuda porque el resto del dinero él lo aporta además de su nieto Francisco Javier López que vive con ellos.
Trabajo porque me gusta hacerlo, estar cerca de los niños es bonito y mientras pueda hacerlo caminaré todos los días para vender las paletas, la nieve y los dulces y chicles que llevo en mi triciclo.