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Soñaba con ser  enfermera pero la  vida la llevó a convertirse en taxista

CASTAÑOS, COAH.- Su mayor deseo fue ser enfermera, pero la vida la llevó sobre ruedas desde muy joven hasta convertirse en taxista, la única de esta ciudad, oficio del que dice sentirse orgullosa pese a los retos que enfrentan quienes se dedican a la ruleteada.
Mujer guapa, joven y con enormes deseos de ver a sus dos hijos adolescentes de doce y catorce años respectivamente, convertirse en profesionistas, Armandina Robledo Martínez se autocalifica como una mujer luchona y de retos que sabe enfrentar las adversidades a costa de lo que sea y más cuando sus hijos están de por medio.
Siempre los traigo en mi pensamiento, son el motor de mi vida y por ellos salgo todos los días con mentalidad positiva para que me vaya bien porque todo es para mis dos hijos.
Pero antes de que se iniciara como chofer de taxi ya había recorrido muchos kilómetros como comisionista de productos para varias firmas, incluso algunas de ellas le propusieron ascensos y mejor sueldo pero tenía que salir de la ciudad a lo que se ha negado porque dice que aunque gane poco, lo hace rendir además de que está cerca de sus hijos ahora que están viviendo la difícil etapa de la adolescencia.
Mi trabajo me permite llevarlos y traerlos de la secundaria, estar al pendiente de ellos, cuidar de sus tareas, en cambio si me voy a otro trabajo que me obligue a salir fuera no podría hacerlo.
Su estado civil de divorciada desde hace siete años no la limita, dice que no hay impedimento para que la mujer progrese, objetivo que se logra cuando se juntan muchos factores como el respeto entre compañeros y la armonía.
A los tres años de edad perdió a su papá y supo lo que era ganárse la vida a temprana edad pues a los quince comenzó a trabajar abriéndose camino ella sola y aún cuando hubo una época tormentosa durante su matrimonio al ser víctima de maltrato, de su mente nunca se apartó la imagen de sus hijos y su deseo de superación personal para sacarlos adelante.
Compara el trabajo de taxista con la de un servidor público, un confidente, consejero pues a su auto se suben personas a las que les inspira confianza y le cuentan sus problemas, incluso hasta lloran cuando lo hacen por lo que ella siempre tiene que estar preparada.
Aunque no siempre es así pero por lo general ocurre los más de los días y eso me hace sentirme útil aún cuando solo sean unas palabras las que les diga con eso creo que hice algo por ellos”.
Es una apasionada de servir al prójimo y una enemiga de manifestar actitudes frías, para con el pasajero pues ante todo para Armandina está la educación y prestancia para ayudar a todo aquel que lo necesite.
Incluso se han dado casos en que el cliente le habla para que lo traslade de su casa a un punto determinado y le dice que no tiene dinero que después le paga a lo que ella contesta que con gusto lo atenderá ya que son situaciones extraordinarias.
A un año al frente del volante solo en una ocasión ha tenido problemas con un pasajero ya que este no sabía a donde quería ir y la traía dando vueltas hasta que por fin le dio la dirección de su casa de donde salió la esposa de este y le pagó.
Reconoció que este trabajo es de mucho riesgo pues nunca se sabe lo que vaya a pasar al subir a los pasajeros, por eso Armandina dice que cada vez que pisa el acelerador del auto se encomienda a Dios y le pide que la regrese con bien porque en su casa la esperan sus hijos, al decirlo sus ojos se llenan de lagrimas de emoción y sentimiento.
Pese a los retos que del diario enfrenta, el levantarse todas las mañanas con actitud positiva la motiva para decirse a sí misma que hoy va por más, pero para eso sabe que tiene que dar lo mejor de ella de lo contrario no funciona.
En cuanto al gasolinazo que se vive desde principios de año nuestra entrevistada dice que hay que ser sabios a la hora de manejar un taxi, pues es un reto y lo mismo puede ser hoy un día malo pero que mañana se recompensará por algo bueno. “Es verdad que el gasolinazo nos pegó, pero todo es cuestión de trabajar y trabajar hay que ser positivos, los problemas yo los dejo en casa y pensar que se trabaja para la familia y salir adelante es lo mejor “ .
Cuestionada respecto a sus aspiraciones en la vida, dice que ella se vio truncada pues quería ser enfermera, pero repentinamente se le dio lo de la manejada y por ahí se fue su vida sin pensar que eso le ayudaría para estar cerca de sus hijos.

DESEA UNA
CONcESIóN DE TAXIS
Ante la realidad que vive y que a Dios gracias todo se le acomoda para estar cerca de sus hijos su mayor deseo es tener una concesión propia, sueño que espera que un día no muy lejano se haga realidad, para eso dice que la administración en su economía es básica para conseguirlo.
Incluso habló con el alcalde José Isabel Sepúlveda Elías a quien le propuso la apoyara con una concesión pero no fue posible adquirirla.

SU EJEMPLO COMBATE EL MACHISMO
Conmovida narra que sus hijos se preocupan por ella pues dicen que ser chofer de taxi es solo para hombres a lo que les contesta que eso no es verdad, que la igualdad es para ambos sexos y que los mismos derechos y obligaciones los tiene tanto el hombre como la mujer y que en su caso lo es en el hogar..
“ Fui una esposa muy golpeada, tuve un matrimonio no deseado pero eso fue el acicate para superarme, por eso estoy en contra de quienes dicen que hay cosas para hombres y otras para las mujeres porque eso es pasado, además enseño a mis hijos el sentido de la igualdad en los quehaceres del hogar como responsabilidades fuera de ella .
Dijo sentirse contenta y feliz con lo que Dios le dio y espera ser más que una conductora de taxi, ser una amiga de aquellos que confían en sus servicios y un palabra de consuelo a quien pida ser escuchado.

Es verdad que el gasolinazo nos pegó, pero todo es cuestión de trabajar y trabajar hay que ser positivos, los problemas yo los dejo en casa y pensar que se trabaja para la familia y salir adelante es lo mejor

Más detalle.

Su mayor orgullo que a sus hijos en la secundaria les digan que su mamá es la única taxista de la ciudad.

Creo en la igualdad de género y en el respeto, eso es lo que lleva a un buen desempeño de nuestras actividades.

El ser una mujer golpeada y maltratada la motivó a salir adelante por ella y sus hijos.

Somos más que taxistas, somos paño de lágrimas, confidentes, consejeros y hasta amigos de quienes confían en nuestros servicios.