‘Vacuna nos salvó la vida’

Después de un año de encierro y miedo, hoy tienen una segunda oportunidad

"Piensa uno que ya viene la tranquilidad después de muchos meses de estar con la zozobra”, José Torres Viera.
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Al llegar al módulo de vacunación muchos abuelitos tuvieron emociones encontradas, felicidad por saber que serían vacunados, agradecimiento a Dios por permitirles llegar hasta este momento que parecía que nunca iba a llegar, sus rostros lo decían todo, algunos de ellos no pudieron evitar llorar y a otros se les llenaron sus ojitos de felicidad.

«Se me murió un familiar, lo sentí mucho”, Gloria Mendoza González.

Fue casi un año de angustia, María Fidelia García Barrientos mencionó que desde un día antes en la noche buscó la ropa que se pondría a la mañana siguiente cuando la iban a vacunar, dijo que al principio se había negado a aplicarse la vacuna porque consideraba que era mejor dejársela a los jóvenes, pues mencionó que muchos adultos como ella ya han vivido, pero finamente se animó y le tocó ser de las primeras.
José Torres Viera se llenó de emoción al ser entrevistado, sus ojos se inundaron de lágrimas, pero no derramó ni una sola, su rostro lo decía todo.

“Se siente a todo dar que ya esté la vacuna, piensa uno que ya viene la tranquilidad después de muchos meses de estar con la zozobra de que uno puede tener el coronavirus, yo nunca dudé en aplicarme la vacuna, porque se oyeron tantas cosas”, comentó.
Dijo que afortunadamente en su familia no hubo muertes, pero muchos vecinos si murieron de covid, emocionalmente estaba muy mal, había tristeza y gran preocupación que ayer cuando se aplicó la vacuna desapareció.

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Juana Contreras.

Gloria Mendoza González de 71 años dijo sentirse contenta y agradeció a Dios por permitirle llegar con salud a ponerse la vacuna, mencionó que ella tenía mucho miedo y que trataba de equilibrar sus emociones haciendo cosas en su hogar, pero la preocupación siempre estuvo presente. “Se me murió un familiar, lo sentí mucho, estuvo muy malito en Piedras Negras con más razón me preocupaba, pero Dios siempre me cuidó”, comentó señaló.

Juana Contreras de 70 años de edad dijo estar muy feliz, era lo que estaba esperando, en su familia falleció un sobrino de 49 años de edad y pensaba si él estaba joven y murió, ella que estaba más avanzada en edad tenía mucho miedo.
Miles de adultos mayores como María Fidelia, José, Gloria y Juana pueden respirar otro aire, pueden volver a ver a su familia, abrazarlos, pero sin dejar de cuidarse usando cubrebocas, esto después de un año muy difícil donde el coronavirus y la muerte era la mayor preocupación.