Espinazo, Nuevo León.- No importa el clima, tampoco lo complicado que pudiera parecer el trayecto a Espinazo, Nuevo León, son miles los que se acercan perseguidos por la fe en el “Niño Fidencio”, muchos a cumplir mandas de familiares que por años en estas fiestas acuden a recordar su aniversario luctuoso.

A la edad de 19 años José Fidencio de Jesús Sintora Constantino, estando en la hacienda de Espinazo, Nuevo León recibe el don de sanación a través de un sueño donde Dios le indica que necesitaba servir a la humanidad y al más necesitado.

Para ello debería cumplir con tres órdenes; la primera, que todo lo que iba hacer sería en nombre de Dios, la segunda: Que como era por obra de Dios no fuera a pedir o cobrar una cantidad de dinero para una sanación.

La tercera orden: Que tuviera una vida casta, que no tuviera esposa, que no se casara y así fue; a partir de ese entonces los milagros se hicieron a la gente que acudía con fe a verlo.

Se narra que Fidencio era famoso por realizar operaciones sin anestesia, sin causar dolor en sus pacientes y por relacionar sus curaciones con lugares específicos del poblado, como un árbol de pirul desde el cual arrojaba objetos a los congregados a su alrededor siendo curados quienes recibían el golpe, además de un charco lodoso ubicado en las afueras del poblado donde sumergía a sus seguidores.

Según sus seguidores, Fidencio sigue obrando milagros a través de encausadores de sus poderes denominados “cajitas”.

Su abuelo combatió la batalla de Paredón al lado de Francisco Villa y en la batalla quedó herido y posteriormente lo trajeron a una hacienda de Espinazo y fue donde recibió curación de sus heridas.

Después de terminarse la revolución y se restablece la tranquilidad al País, vuelve a Guanajuato y se trae a sus hermanos y a Fidencio, amigo de crianza de él, compañero de escuela.

Después de su muerte es sepultado en su misma casa, por un decreto presidencial ordena el presidente de la República de esa época que lo sepulten aquí porque él también recibió milagros.

A la edad de 40 años muere de cansancio, eran días que se levantaban desde las seis de la mañana y terminaba de atender a la gente a las 12 o una de la madrugada.

Son cuatro días de fiesta para celebrar el aniversario de su natalicio el día 17 de octubre de 1898 y el día de su muerte el 19 de octubre de 1938 a la edad de 40 años. Este día se celebran 69 años de su muerte.

Sin embargo, este año las fiestas dieron inicio desde el pasado fin de semana, este día 19 de octubre es el día con mayor número de feligreses que acuden a cumplir con alguna manda o solicitar un milagro.

Personas de Nuevo León, Tamaulipas, Chihuahua, Guanajuato, San Luis Potosí, Durango, Coahuila, asimismo creyentes que habitan en Texas, Illinois y California.

La fe, la creencia y el don de Dios “Sanó a mi hijo, el médico no tenía respuestas buenas, yo le pedí tanto a mi niño por su salud y mírelo, me dio licencia de traerlo a darle gracias de dos operaciones en tres días, que no sabía qué tenía”, manifiesta María Guadalupe Rangel de San Pedro de las colonias

“Año con año vengo a dar gracias por las bendiciones en mi vida”, manifiesta la señora María Apolinar que viene de Acuña, Coahuila y quien aseguraque el “Niño Fidencio” le curó la vista.

Desde los nueve años de edad siempre fiel del “Niño Fidencio” al lado de sus familiares, actualmente tiene 70 años de edad y se encuentra sanada.

“Es la fe la que nos mueve”, manifiestan habitantes de Barroterán, quienes acercaron a la pequeña Berenice al charco de lodo para empaparle en su cabeza ya que desde hace un buen tiempo presenta hongos y los doctores no tienen cura para tal situación.

A la entrada de este ejido, cientos de personas aprovechan estas fiestas para hacer sus ventas, algunos ofrecen al visitante pulseras o collares bendecidos en módicos pesos, hasta el bulto del “Niño Fidencio” en tamaño real.

Dicha imagen milagrosa tiene un costo de 20 mil pesos, elaborado por manos de artesanos de Saltillo, elaborado con fibra de vidrio, pionero en traer una pieza similar.

Cabe mencionar que son cerca de 600 materias con sus misiones, las que acuden estos días de fiesta.

Visitando Espinazo, Nuevo León

De la entrada de este ejido Espinazo, Nuevo León, hasta llegar al corazón donde vivía el “Niño Fidencio”, creyentes recorren 27 kilómetros caminando, otros de rodillas y algunos rodando agradecidos por los milagros que les ha hecho el Niñito”.

Miles de habitantes de estados como Nuevo León, Tamaulipas, Chihuahua, Guanajuato, San Luis Potosí, Durango, Coahuila, asimismo creyentes que habitan en Texas, Illinois y California.