Vive frente la casa de Dios y se siente alejada de él

Rebeca Balderas Robles, tiene más de 6 años, sin servicio de Simas.
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Cerca de la Casa de Dios, pero alejada de la mano de Dios; así es la vida de Doña Rebeca Balderas Robles, con domicilio en la calle Callejón Zaragoza 413 de la colonia Buena Vista Sur.

Hace 6 años que falleció su hermano Víctor Balderas, y desde entonces Doña Rebeca vive en su casa sin agua ni electricidad, ya que no tiene dinero para que Simas-Piedras Negras, le reinstale el servicio de agua potable, ni dinero para pagarle a Comisión Federal de Electricidad.

Sin servicios primarios, Doña Rebeca, lleva años sufriendo calores, sin que autoridad alguna la apoye en nada, trabaja haciendo aseos en las casas, dinero que no le alcanza para sobrevivir ella sola.

Hace años, recuerda Doña Rebeca, estando Fernando Purón, como alcalde de Piedras Negras, la visitó en su casa y le dijo que la iba apoyar, mandándole unas láminas para techar su casa y evitar en temporada de lluvias se mojara, promesa que cumplió.

“A los dos días me vinieron a entregar las láminas para mi vivienda, pero después de guardarlas en el patio, al día siguiente salí al centro a un mandado, cuando regresé, ya me las habían robado y por eso mi vivienda sigue sin techo”, recordó Doña Rebeca.

Incongruencia total se ve donde Rebeca Balderas Robles vive, ya que enfrente de donde ella vive en la más miserable pobreza, sin agua potable, sin energía eléctrica, soportando calores de más de 50 grados centígrados, está la Iglesia Tabernáculo de Fe, Iglesia de Dios Pentecostés.

Ahí todos los domingos el ministro de ahí, mejor conocido como el hermano Macías, oficia misa y recibe el diezmo para poder vivir tranquilamente en los Estados Unidos.

El hermano Macías es buena gente, señaló ayer Doña Rebeca, él radica “en el otro lado”, y solamente viene los domingos a oficiar misa, y recibe el diezmo y se va.

Incongruencia total pues el diezmo que salen de aquí de nuestro país, se va a los Estados Unidos mientras que una ciudadana mexicana, tiene más de 6 años padeciendo la falta de servicios primarios como agua potable y electricidad.

“Y la mano de Dios, ¿dónde está?, se pregunta Doña Rebeca, quien espera el apoyo de la comunidad.