Desde el estado de Puebla; Timoteo Lucas Carreón de 40 años de edad, acompañado de su hijo mayor, recorren las calles de la colonia Las Flores, ofreciendo a la ciudadanía trabajos artesanales como cazuelas y jarros de barro.
Ante la crisis por la que atraviesa el país, los incrementos al combustible, así como los productos de la canasta básica, orilla a artesanos salir de su estado en busca de un futuro mejor para ellos y el de su familia.

En entrevista relató que apenas hace 8 días llegó a Monclova, para ello tuvo que invertir la cantidad de 20 mil pesos para el flete de los artículos que trajo consigo, recurso que espera recuperar en los siguientes 5 meses que permanecerá en la ciudad.


Costos accesibles desde 100 pesos, son los trabajos fabricados a mano y que ofertan a la comunidad, con ello mantiene a su familia conformada por cinco integrantes (mamá, papá, y tres hijos). Indicó que los costos han ido elevando de forma considerable, en específico detalló que las pinturas y el brillo Gretel que adquiere para el decorado de las vasijas tienen un costo muy elevado de hasta 500 pesos, y son pocas las vasijas que logra pintar.
El trabajo de un día normal inicia desde las 7 de la mañana, Timoteo inicia su recorrido por el cerro para ir en busca de barro, lo tiene que llevar a un molino para poder triturarlo, posteriormente se realiza una mezcla y se vacía en los moldes.

Un aproximado de 20 minutos, y son expuestos al sol para secar, posteriormente son metidos al horno y finalmente el decorado que adorna las ollas y jarros, listos para su venta.
“Toda mi vida llevo en este trabajo, mi padre me enseñó y yo hago lo mismo con mis hijos, es un trabajo bonito, pero tenemos que salir de nuestra ciudad para poder tener mejores ingresos”, mencionó.

Aun cuando los costos son accesibles, dijo tristemente que la comunidad siempre busca precios más bajos, por lo que la mayoría de las veces tienen que aceptar bajar el precio de 20 hasta 50 pesos.
Cabe mencionar que miles de artesanos como Timoteo emigran a otros pueblos para vender sus productos, a pesar de que logran sacar lo que invierten, es lamentable que los ciudadanos no aprecien el trabajo elaborado a mano y pidan descuentos hasta por 50 pesos.