Zintro: un rudo enmascarado

“En el momento en que yo pierda mi máscara me retiro de la lucha libre”

Le gusta triunfar.

Con 10 años de experiencia en la lucha libre local, Zintro se ha colocado como uno de los antagonistas favoritos en las noches de golpes y lances, donde es un verdadero dolor de cabeza para los técnicos.
Abanderando a los rudos, Zintro proviene de una familia de tradición luchística integrada por sus hermanos Doverman y Halcón Negro, que por más de 20 años han repartido llaves y contra llaves en los encordados.

¿Cómo nace tu gusto por la lucha?

Se forjó al lado de su hermano y Chacho Herodes.

Mi padre era anunciador de los carteles y nosotros desde niños siempre anduvimos cerca de los cuadriláteros, mis hermanos estuvieron en México entrenando y luchando por allá, yo no quería ser luchador, pero de tanto verlos me animé.

¿Quiénes fueron tus maestros?
Mi hermano Doverman fue el principal ya que con el entrenábamos a diario durante seis horas, otro de ellos fue el maestro Chacho Herodes que me enseñó grandes cosas.

¿Cuándo debutas?
No recuerdo la fecha que debuté, lo que si tengo bien presente es que mi primera lucha me dieron una apaleada que dije ya voy a dejarlo, esto no es para mí, decidí cambiarme al bando al rudo y me fue mejor.

¿Cómo nace el nombre de Zintro?

No le importa ganar limpio o con fault, es rudo y odia a los técnicos.

Yo trabajaba para una empresa que era quien me solventaba mis equipos y de ahí nació el nombre de Zintro ya que ellos me bautizaron así.

¿Qué se necesita para seguir vigente?
Lo primordial es la familia, si ellos no te apoyan nunca vas a hacer nada, ahorita tengo un hijo de 14 años también quiere ser luchador y aunque le digo que no, insiste, así que pronto podría aparecer con mi Junior.

¿Cuáles son tus logros en la lucha libre?
Mi primer logro fue la cabellera del Original y otras más en el camino, el más reciente fue haberle quitado la máscara a Relámpago de Veracruz que radica aquí en Monclova. Fue una lucha muy pesada donde tuve heridas en la cabeza que me quedaron durante tres o cuatro días en las que no podía parar el sangrado.

¿Qué piensa Zintro de su identidad secreta?

“El día en que pierda mi máscara yo me retiro”.

Es lo más importante para mí, yo hablé con mi familia, yo decidí que en el momento en que yo pierda mi máscara yo me retiro de la lucha libre, la verdad no me veo sin ella, es mi tesoro.

¿Quiénes fueron tus ídolos?
El Pirata Morgan, me siento muy identificado con él, de echo tuve la oportunidad de enfrentarlo aquí en Monclova, al final del combate le revelé mi admiración.

¿Qué le puedes decir a esos jóvenes que quieren ser luchadores?
Por experiencia les recomiendo que sigan estudiando y después si aún quieren, que lo intenten, pero esta carrera es muy dura y debe complementarse con un trabajo estable, porque no siempre se puede vivir de la lucha.

¿Algo que agregar?
Quiero agradecer a todos los seguidores de Zintro, a los que me apoyan pero sobre todo a los que me abuchean, porque son ellos los que me hacen crecer, a veces no nos damos cuenta que sin afición no hay lucha libre, un abrazo para toda la gente ruda.