Celemania: la explosión que le arrebató la pierna y le apagó la vista

A casi dos décadas de la tragedia, María Concepción enfrenta el cáncer y la amputación, buscando apoyo para una silla de ruedas.

Por: Carolina Salomón

A casi dos décadas de la explosión ocurrida el 9 de septiembre de 2007 en el municipio de Nadadores, el recuerdo sigue siendo una herida abierta para María Concepción Arizpe Jiménez. Hoy, a sus 71 años, no solo carga con la memoria de aquel día, sino también con las secuelas físicas que le dejó la tragedia: una pierna amputada, un diagnóstico de cáncer y una visión que se deteriora con el paso del tiempo.

"Yo corrí... pero la explosión me levantó y me aventó como unos 12 metros", relata al recordar el momento en que un camión cargado con explosivos estalló tras sufrir un accidente.

Aquel día viajaba junto a su hija y su hijo. Minutos antes del estallido, una advertencia cambió por completo el destino de la familia.

"Mi hijo se bajó a ver qué pasaba, porque se oyó un tronido. Luego regresó y nos dijo: ´Mami, dicen que va a explotar el camión´. No alcanzó a decir más... nos dijo que corriéramos".

Corrió, pero no fue suficiente.


Aunque inicialmente no percibió lesiones de gravedad, las consecuencias aparecieron con el tiempo. Las esquirlas provocadas por la explosión causaron daños en su cuerpo que pasaron desapercibidos durante meses.

Un año después recibió un diagnóstico devastador: cáncer en una de sus piernas. En 2009, los médicos determinaron que la amputación era la única alternativa para preservar su vida.

"Ya no tengo la pierna, no puedo caminar... y casi no miro", expresa. Su visión también se ha deteriorado con los años, situación que la mantiene en una condición de alta vulnerabilidad.

Actualmente, María Concepción enfrenta una nueva batalla. La silla de ruedas que utiliza no le permite desplazarse por sí misma, ya que carece de las ruedas grandes necesarias para impulsar el movimiento de manera independiente.

Por ello, solicita el apoyo de la ciudadanía, organizaciones o instituciones que puedan ayudarla a conseguir una silla de ruedas adecuada que le permita recuperar parte de su autonomía y mejorar su calidad de vida.

Su historia es la de una sobreviviente que, pese al dolor, las secuelas físicas y las dificultades cotidianas, continúa enfrentando la vida con fortaleza. La explosión quedó atrás, pero para ella sus consecuencias siguen presentes cada día.

Aun así, María Concepción no se ha rendido y mantiene la esperanza de encontrar el apoyo que le permita seguir adelante con mayor independencia.

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