Las simbologías de las pinturas rupestres reflejan la conexión de los antiguos habitantes con el agua.
Por: Azucena Tenorio
CUATRO CIENEGAS, COAHUILA.- A más de 45 kilómetros de la cabecera municipal, en lo profundo de la Sierra La Fragua, se localiza uno de los tesoros históricos y culturales menos explorados de la región: las pinturas rupestres del Cañón del Junco, en el ejido Nueva Talaya, también conocido como San Marcos, las cuales datan de más de cinco mil años de antigüedad.
Ante el interés por preservar y dar a conocer este patrimonio, se contempla el acondicionamiento de un acceso carretero que permita a visitantes y turistas ingresar de manera más segura para apreciar estas manifestaciones artísticas realizadas por los antiguos habitantes del Valle de Cuatro Ciénegas.
El guía turístico Jesús Alarcón explicó que se trata de un sistema de cuevas que no ha sido explorado en su totalidad, con más de 14 kilómetros de accesos, donde además se encuentra la llamada Cueva del Elefante, nombrada así por una formación rocosa con una forma muy similar a este animal.
En la entrada del sitio, un letrero informativo señala que las pinturas fueron elaboradas por antiguos pobladores de la región, identificados como cocoyomes, colorados, depos y tobosos, grupos que dominaron esta zona en épocas prehispánicas.
Las pinturas presentan simbologías relacionadas con el agua y los ríos, así como figuras geométricas que, de acuerdo con arqueólogos, corresponden a periodos más recientes. Destaca el uso de colores blanco, rojo y amarillo, obtenidos a partir de distintos tintes vegetales, algunos de ellos inspirados en la Vía Láctea o como mensajes cuyo significado aún no ha sido descifrado en su totalidad.
Este sitio representa no solo un atractivo turístico, sino también una ventana al pasado que refuerza la riqueza histórica y cultural de Cuatro Ciénegas.