Restaura INAH cuevas tras intento de saqueo

Las pinturas rupestres de Cueva Pinta son clave para entender la historia de México.

Por: Azucena Tenorio

Especialistas concluyeron la recuperación de Cueva Pinta y Cueva Pinta VI, en Cuatro Ciénegas, luego de los graves daños ocasionados por un intento de extracción ilícita registrado en 2025.

Tras tres meses y medio de trabajos especializados, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) concluyó la restauración de Cueva Pinta y Cueva Pinta VI, sitios de patrimonio gráfico-rupestre que resultaron severamente dañados durante un intento de saqueo ocurrido en 2025.

Acciones de la autoridad

La intervención fue encabezada por especialistas de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural y del Centro INAH Coahuila, convirtiéndose en el primer proyecto integral en México para restaurar patrimonio gráfico-rupestre afectado por un intento de extracción ilícita de tal magnitud.

Durante la entrega de los trabajos, el director del Centro INAH Coahuila, José Francisco Aguilar Moreno, en representación del director general del INAH, Omar Vázquez Herrera, reconoció la labor del equipo de restauradoras encabezado por Sandra Guadalupe Cruz Flores, responsable del Programa Nacional de Conservación del Patrimonio Gráfico-Rupestre.

El funcionario destacó que el proyecto refleja el compromiso institucional con la recuperación del patrimonio cultural y la capacidad técnica de las restauradoras mexicanas.

Por su parte, Cruz Flores calificó la intervención como una restauración sin precedentes y subrayó la importancia de fortalecer la colaboración entre instituciones, autoridades y sociedad para proteger el patrimonio arqueológico.

Detalles confirmados

En ese sentido, Ricardo Herrera García llamó a fomentar una cultura de corresponsabilidad ciudadana para prevenir el robo de bienes culturales, al advertir que su pérdida es irreversible.

El arqueólogo del Centro INAH Coahuila, Yuri de la Rosa Gutiérrez, resaltó el valor histórico de estos abrigos rocosos, al considerar que sus pinturas son tan relevantes para comprender la historia de México como los vestigios de Teotihuacan o el Templo de Kukulcán.

Explicó que las pinturas fueron realizadas por grupos de cazadores-recolectores que habitaron el actual territorio de Coahuila durante miles de años y reflejan su relación con el agua, la fauna, las montañas y los ciclos naturales.

Daños irreparables

Las especialistas informaron que el ataque fue perpetrado con sierras y herramientas de perforación para desprender fragmentos de roca con pintura rupestre. Las vibraciones ocasionaron desprendimientos adicionales que afectaron amplias superficies decoradas.

La restauradora Patricia Mondragón Ramos aseguró que nunca habían documentado un daño de tal gravedad en un sitio rupestre, pues además de las pérdidas materiales, se alteraron composiciones de gran valor simbólico e histórico.

Un trabajo pieza por pieza

La restauración comenzó con la recuperación, registro y clasificación de cada fragmento desprendido. Posteriormente se realizaron labores de limpieza, consolidación, reposición volumétrica y reintegración cromática.

La restauradora Hilda Serrano Juárez explicó que uno de los mayores desafíos fue reconstruir las áreas afectadas identificando texturas, colores y características de cada roca para devolver los fragmentos a su posición original.

Gracias a este proceso fue posible recuperar la unidad visual de las pinturas sin alterar su autenticidad, dejando visibles las huellas del daño como testimonio del atentado contra el patrimonio.

Además, los especialistas señalaron que la intervención permitió identificar detalles pictóricos que no habían sido documentados anteriormente, lo que abrirá nuevas líneas de investigación sobre el pasado prehistórico de la región.

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