Conflicto de tierras en Frontera: Familias afectadas por Édgar García Candia

Más de 50 familias de la colonia Occidental en Frontera enfrentan la incertidumbre de perder su patrimonio tras la intervención de un empresario que reclama la propiedad de los terrenos.

Por: Azucena Tenorio

FRONTERA, COAHUILA.- La voz de Patricia Flores no suena fuerte, pero sí cargada de cansancio. "Estamos dispuestos a negociar", dice con resignación, mientras observa el terreno donde vive junto a otras seis personas, un espacio que hoy pende de la incertidumbre.

Como ella, más de 50 familias de la colonia Occidental enfrentan la posibilidad de perder su patrimonio, luego de que peritos ejidales confirmaran que los predios en disputa no pertenecen a Édgar Inocencio García Candia, quien recientemente salió del penal de Monclova.

La noticia cayó como un golpe seco. Durante años, los colonos compraron los terrenos de buena fe, levantaron viviendas y construyeron comunidad, sin imaginar que la propiedad nunca fue legítima. De acuerdo con los propios vecinos, fue García Candia quien realizó las ventas sin tener derecho legal sobre las tierras.

"Uno confía, porque es el esfuerzo de toda la vida... ahora no sabemos qué va a pasar", expresa Patricia, reflejando el sentir generalizado de quienes hoy viven entre papeles legales y el miedo a quedarse sin hogar.

 

El conflicto se ha intensificado con la intervención de un empresario, quien reclama la titularidad de los predios y respalda su postura con dictámenes periciales que lo acreditan como legítimo propietario. La disputa, que ya avanza por la vía legal, ha dejado en medio a decenas de familias que aseguran no tener a dónde ir.

En medio del escenario, García Candia ha reaparecido tras recuperar su libertad. Según los colonos, ha buscado acercamiento con las familias afectadas para proponer una solución: reubicarlos en otros terrenos que, afirma, sí le pertenecen.

 

Sin embargo, la propuesta no ha logrado generar confianza. "Queremos creer que se puede arreglar, pero ya no es lo mismo... ya nos fallaron una vez", lamenta Patricia, dejando ver la mezcla de esperanza y recelo que domina a los vecinos.

Mientras el conflicto sigue su curso, las familias permanecen en sus hogares, aferradas a lo único que consideran suyo: el esfuerzo invertido y la esperanza de no perderlo todo.

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