El Hotel Internacional, inaugurado en 1902, fue un símbolo de modernidad en Frontera, Coahuila.
Por: Azucena Tenorio
FRONTERA, Coah. - Entre muros que aún resisten el paso del tiempo, el antiguo Hotel Internacional de Frontera conserva la memoria de una época en la que el ferrocarril impulsó el desarrollo de la región centro de Coahuila. Inaugurado el 1 de enero de 1902, el edificio fue símbolo de modernidad, punto de encuentro social y escenario de acontecimientos vinculados con la historia nacional. Hoy, sus vestigios evidencian el deterioro de un inmueble cuyo rescate continúa pendiente.
Conocido también como Hotel El Colorado y Hotel de los Chinos, el establecimiento comenzó a construirse en enero de 1900, cuando la entonces Estación Monclova adquiría relevancia por el movimiento ferroviario. Su inauguración estuvo a cargo de Cecilio Páez, presidente de Monclova; Cesáreo Aguirre, juez auxiliar de la Estación Monclova, y Federico Waus, gerente de la Compañía del Ferrocarril Internacional Mexicano.
La construcción destacó por sus materiales y acabados. El ladrillo rojo fue traído de Kentucky, Estados Unidos; la piedra gris, de San Carlos y Santa Gertrudis, Coahuila, y la madera, de Texas. Los techos de madera y lámina, procedentes de la Fundidora de Monterrey, complementaban los pretiles con diseños geométricos, los techos a dos aguas y los amplios portales.
El inmueble estaba integrado por dos secciones, comunicadas mediante un pasadizo elevado. En sus dos plantas contaba con 80 habitaciones, algunas equipadas con baño sauna, además de amplios salones y un restaurante que ofrecía servicio para reuniones y bodas.
El hotel se convirtió en un referente para las familias de Monclova y la región. Los manteles azules se destinaban a los visitantes y los blancos a las familias locales, una distinción que formaba parte del servicio del establecimiento. También disponía de una sala de juegos en la que se reunían por las tardes y noches quienes disfrutaban de los juegos de azar.
La administración del establecimiento estuvo vinculada con Wong Fon Chuck, empresario de origen chino que operó hoteles relacionados con la Compañía del Ferrocarril Internacional Mexicano en distintas localidades.
Su trayectoria comenzó en Estados Unidos, donde trabajó como mesero en el Hotel Jackson durante tres años. En 1881 regresó a China para visitar a sus padres y, después de permanecer cinco meses en su país natal, volvió a territorio estadounidense.
Posteriormente se trasladó a Texas, donde aprendió español y comenzó a incursionar en la hotelería con la adquisición del Hotel Central. Cuando la compañía ferroviaria extendió sus operaciones hacia México, Chuck también se dedicó a la venta de curiosidades chinas y japonesas en poblaciones ubicadas a lo largo de las vías.
En San Buenaventura conoció a Miguel Cárdenas, con quien estableció una amistad. Cárdenas llegaría años después a la gubernatura de Coahuila.
En 1887, Chuck viajó a Torreón para buscar el negocio del hotel ferroviario. En 1890 regresó a Eagle Pass, Texas, y trabajó para la Coahuila Coal, en San Felipe, Coahuila. El crecimiento de sus negocios lo llevó a administrar más establecimientos y, para 1901, llegó a tener seis hoteles del sistema del Ferrocarril Internacional Mexicano.
La actividad hotelera comenzó a decaer en 1911, debido a las condiciones generadas por la Revolución Mexicana. Wong Fon Chuck murió en enero de 1952, en El Limón, Tamaulipas, a los 89 años.
El Hotel Internacional quedó ligado a episodios relevantes de la historia de México. Entre los recuerdos transmitidos por habitantes de la región figura la visita del presidente Porfirio Díaz, quien salió de la Ciudad de México en su tren especial el 25 de febrero de 1902 y llegó a Coahuila por Torreón.
De acuerdo con la memoria histórica local, Díaz arribó a la Estación Monclova, donde fue recibido por el gobernador Miguel Cárdenas y se hospedó en el Hotel Internacional Mexicano.
El inmueble también fue testigo de la llegada de Francisco I. Madero el 3 de junio de 1911. Dos años después, en 1913, la región adquirió relevancia en el contexto de la lucha revolucionaria, cuando se firmó el Plan de Guadalupe y Venustiano Carranza convocó a representantes de Sonora y Chihuahua para acudir a la Estación Monclova y respaldar el movimiento.
Estos episodios consolidaron el valor histórico del hotel, cuya actividad estuvo estrechamente relacionada con el ferrocarril y con el tránsito de viajeros, trabajadores y personajes vinculados con la vida política del país.
Con el paso de las décadas, el inmueble perdió su esplendor. En 1998, la empresa Ferromex lo entregó en comodato al Ayuntamiento de Ciudad Frontera, que tenía la intención de remodelarlo y recuperar su valor arquitectónico e histórico.
Sin embargo, el proyecto enfrentó nuevos obstáculos. El domingo 11 de febrero de 2001, un incendio atribuido a personas ajenas al inmueble provocó daños en la estructura. Aproximadamente un año después, un segundo siniestro ocasionó afectaciones todavía mayores.
Los incendios complicaron los esfuerzos por conservar el edificio y aceleraron su deterioro. Aunque buena parte de la construcción quedó dañada, algunas paredes permanecen en pie como vestigios de la edificación que durante años representó el auge de la actividad ferroviaria en la región.
En distintos momentos se planteó la posibilidad de recuperar el hotel, pero las iniciativas no se concretaron.
En mayo de 2019, durante la visita del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador a la región, el Ayuntamiento de Monclova le entregó una pintura del antiguo Hotel Internacional, obra del artista monclovense Jesús Guajardo de los Santos.
El obsequio buscaba llamar la atención sobre el valor histórico del inmueble y promover una intervención que permitiera recuperar sus instalaciones. Sin embargo, la propuesta tampoco se tradujo en la remodelación esperada.
A más de un siglo de su inauguración, el antiguo Hotel Internacional permanece como parte del patrimonio histórico de Frontera. Sus muros recuerdan la importancia que alcanzó la Estación Monclova durante la expansión ferroviaria y la relación del inmueble con acontecimientos que marcaron la historia regional y nacional.
Su recuperación sigue siendo una asignatura pendiente: transformar las ruinas en un espacio cultural permitiría preservar la memoria de los ferrocarrileros, los viajeros y los personajes que pasaron por sus instalaciones, además de devolverle un uso público a uno de los edificios históricos más representativos de la ciudad.