La pareja tenía una parcela, pero fueron hostigados, huyeron con sus dos menores hijas.
Por: Mónica Meza
Pedro Adolfo Rodríguez Martínez, tiene dos hijas pequeñas una de 6 años y la otra de 4 meses de edad, aunque sabía el peligro de emprender el sueño americano en la caravana de miles de migrantes, decidió hacerlo porque lo que tenían en Venezuela no era vida.
Desde el 23 de agosto salieron de Tachira Venezuela, un pueblito que es la frontera entre Venezuela y Colombia, allá trabajaba en la cosecha de limón y mandarina pero la agricultura fue tomada por grupos armados que los amenazan con trabajar de gratis, hasta que los grupos armados se apoderaron de la parcela, fue cuando decidió salir de su país.
Sabía que ponía en riesgo a su esposa y sus dos hijas pero era eso o seguir viviendo en la miseria y bajo las órdenes de esa gente armada, aunado a la situación política y económica los abusos de los grupos armados, guerrillas y constantes extorsiones.
Señaló que quiere llegar a Estados Unidos y tener un mejor estilo de vida pero sobre todo un mejor futuro de sus hijas Madeley y Margaret Rodríguez, lamentó que sus hijas hayan tenido que dormir en la calle durante la noche pero se cuidan entre todo el grupo que emprendió este viaje y que son habitantes del mismo pueblo.
Los otros compañeros también traían niños pero el tren se paraba constantemente, por lo que Pedro y su esposa decidieron parar, se bajaron en Frontera caminaron un poco y un hombre los auxilió, les dio alimentos y les habló del refugio de la iglesia del Verbo Encarnado y como faltaban 5 horas de camino decidieron caminar a la iglesia para pasar ahí la noche, tuvieron la oportunidad de bañarse y cambiarse para el día siguiente retomar su camino.