El propietario del perro busca visibilizar el problema de la conducción irresponsable de vehículos de reparto en su comunidad.
Por: Azucena Tenorio
La muerte de Tuno en Nadadores, un perro de tres años y medio que fue atropellado por un camión repartidor de Coca-Cola, provocó la indignación de su propietario, Martín Andrade, quien pidió a la empresa revisar la conducción de sus operadores para evitar que un hecho similar involucre a una persona.
¿Cómo ocurrió el accidente?El accidente ocurrió el 31 de octubre, entre las 10:00 y las 10:30 horas, sobre la calle Guerrero, cuando el animal salió de su domicilio después de que uno de los hijos de Andrade abrió el portón para salir rumbo a Monclova.
El propietario explicó que aproximadamente 20 o 30 minutos después salió de su vivienda y encontró a su mascota sin vida. De acuerdo con su relato, el perro murió prácticamente al instante tras ser embestido por la unidad.
Reacción de Martín AndradeAndrade manifestó que su inconformidad se debe principalmente a la manera en que, según se observa en un video, el conductor dirigió el camión hacia el animal, sin que aparentemente existiera algún obstáculo que justificara invadir el carril contrario.
Señaló que la calle cuenta con espacio suficiente para el tránsito de vehículos y consideró que el operador circulaba a una velocidad inmoderada, pese a tratarse de una zona donde también transitan niños y familias.
El dueño de Tuno aclaró que no busca obtener un beneficio económico por lo ocurrido, sino llamar la atención sobre la responsabilidad de quienes conducen vehículos de reparto.
Acciones de Coca-ColaIndicó que algunas personas de Coca-Cola se acercaron para ofrecerle una disculpa a nombre de la empresa; sin embargo, hasta el momento no han llegado a ningún acuerdo ni le han informado qué medidas tomarán respecto al conductor.
Andrade reconoció que desconoce cuál es el procedimiento que corresponde en estos casos, pero insistió en que su intención es visibilizar lo sucedido y evitar que vuelva a repetirse.
Advirtió que, aunque en esta ocasión la víctima fue un animal, la misma situación podría terminar en una tragedia mayor, debido a que por esa calle circulan diariamente habitantes de Nadadores y visitantes que se dirigen a distintos puntos de la zona.
"Fue un animalito, pero al rato puede ser un ser humano", expresó al insistir en la necesidad de que la empresa revise el comportamiento y la conducción de sus operadores.