María Teresa Hernández Reyna, habitante del ejido Villa Frontera, recibió un reconocimiento municipal y compartió su historia de vida y dedicación familiar.
Por: Azucena Tenorio
FRONTERA, COAH.- A sus 94 años, María Teresa Hernández Reyna recibió un reconocimiento del Municipio de Frontera, una distinción que la emocionó y que, aseguró, conservará como uno de los recuerdos más especiales de su vida.
Habitante del ejido Villa Frontera, María Teresa agradeció el homenaje y compartió la alegría de estar acompañada por su familia durante la celebración de su cumpleaños.
"Yo me siento muy emocionada, muy contenta porque aquí tengo a mi hijo como representante de mí. Está mi hijo Arnoldo y él fue quien me avisó ayer. Luego le dije yo: 'Pero es mi cumpleaños de Juanma', pues ni modo, lo tiene que ir también. Estoy muy contenta", expresó.
La mujer explicó que nunca antes había recibido un reconocimiento de esta naturaleza, por lo que la distinción tiene un significado especial para ella.
"Yo nunca había recibido un reconocimiento así como hoy, pero lo estoy recibiendo. Es algo que me voy a llevar con usted. Gracias a Dios", señaló.
Recuerdos de una vida en parejaA lo largo de su vida, María Teresa formó una familia de ocho hijos junto a su esposo, Rodolfo Rodríguez Tovar, con quien estuvo casada durante 42 años y ocho días, hasta que él falleció a los 61 años a causa de una enfermedad del corazón.
Al recordar su vida en pareja, relató que su esposo pasaba gran parte del tiempo en el campo, en un sitio conocido como El Indio, dentro del ejido, donde cuidaba chivas y otros animales. Para atenderlos, contaba con un pequeño cuarto al que acudía con frecuencia.
Aunque ella permanecía principalmente en casa, también lo acompañaba y acudía diariamente a visitarlo, además de llevarle sus alimentos.
Su historia está marcada por el trabajo y la perseverancia. Después de la muerte de su esposo, continuó trabajando durante varios años, incluso en medio de las dificultades que enfrentó tras su pérdida.
Perseverancia ante la adversidadRecordó que, cuando él enfermó, ella también atravesó momentos complicados y terminó viviendo con una de sus hijas. Sin embargo, siguió adelante con sus actividades.
"Y pues a trabajar. Seguí trabajando, se me pasó el amor y me seguí trabajando, seguí trabajando, trabajando", relató al recordar aquella etapa.
María Teresa explicó que dejó de trabajar cuando tenía alrededor de 82 años, luego de que su presión arterial se elevara considerablemente y su estado de salud ya no le permitiera continuar con sus labores.
Pese a los problemas de salud que ha enfrentado, expresó su agradecimiento por seguir adelante y mantenerse estable.
"Pero doy gracias a Dios, que me ha cuidado porque sí, estuve en años pasados, pues estuve enferma, pero gracias a Dios, estoy bien. Ahorita únicamente la presión, pero estoy bien. Yo no tomo mucha pastilla", comentó.
María Teresa Hernández Reyna vivió durante años junto a su esposo en la colonia Bellavista y hoy, a sus 94 años, conserva los recuerdos de una vida dedicada a su familia y al trabajo.
El reconocimiento municipal representó para ella una distinción especial, recibida con emoción y gratitud en una fecha significativa para su historia personal.