Mario Vélez García, con 103 años, es un símbolo del ferrocarril en Coahuila, donde trabajó durante décadas.
Por: Azucena Tenorio
Con 103 años de vida y una historia ligada al ferrocarril, Mario Vélez García fue festejado este 14 de febrero, en el marco del Día del Ferrocarrilero, por familiares que reconocen en él a uno de los trabajadores que dedicó gran parte de su vida al servicio de los trenes.
Nacido el 22 de junio de 1923, Mario recuerda con especial emoción el 14 de febrero de 1940, fecha en que comenzó a trabajar en el ferrocarril. Tenía apenas 16 años y ocho meses cuando recibió su primera oportunidad laboral.
Su primer puesto fue como llamador de tripulaciones, encargado de avisar a los trabajadores cuándo debían presentarse para realizar sus recorridos. Posteriormente ascendió a garrotero de patio y, dos años después, a garrotero de camino, funciones que le permitieron comenzar a participar en los viajes ferroviarios.
A los 29 años alcanzó el puesto de conductor de trenes, oficio que desempeñó durante aproximadamente 32 años, hasta su jubilación. Durante su trayectoria trabajó 10 años en el servicio de pasajeros, con recorridos de Piedras Negras a Saltillo, y posteriormente estuvo asignado a trenes de carga. Durante sus últimos 14 años laborales tuvo bajo su responsabilidad un tren con destino a Pirañas.
Su último día de trabajo fue el 23 de abril de 1987, cuando tenía 64 años. Desde entonces han transcurrido 39 años de jubilación y, según relata, cada día 11 recibe puntualmente su pensión.
"Estoy muy contento y muy feliz. Gracias a Dios, no estoy enfermo. No me duele nada de mi cuerpo y nunca tomo una pastilla porque no la necesito", expresó al hablar de su estado de salud.
Al preguntarle cuál es el secreto para llegar a esa edad en buenas condiciones, reconoció que no tiene una explicación. "Pues no se lo sabré explicar, porque ni yo mismo lo sé", comentó.
Mario también recuerda que proviene de una familia de ferrocarrileros. Su padre, su abuelo y varios de sus tíos trabajaron en los trenes, por lo que esta actividad formó parte de varias generaciones de su familia.
A los 21 años contrajo matrimonio con quien fue su esposa durante décadas y falleció hace 26 años. Juntos tuvieron tres hijos, quienes le dieron nietos y bisnietos. Actualmente disfruta de la compañía de su familia y de la tranquilidad de su hogar.
Aunque durante muchos años el ferrocarril fue el centro de su vida, asegura que ya no extraña estar arriba de los trenes. Ahora se siente satisfecho de permanecer en casa, acompañado de sus hijos y familiares.
Con más de un siglo de vida, Mario conserva los recuerdos de una época en la que comenzó a trabajar siendo apenas un adolescente y logró convertirse en conductor ferroviario, una trayectoria que hoy forma parte de la historia de su familia.