Desde hace 22 años, Ana Lilia Tovar le lleva al panteón flores a su hija en el Día de los Angelitos.
Por: Mónica Meza
Ana Lilia Tovar es una madre que cada Día de Los Angelitos acude al panteón desde hace 22 años, su niña perdió cuando tenía solo 15 días de nacida, un dolor inmenso que sigue presente pero la recuerda con mucho amor.
Su nombre era Mercedes San Juanita, a quien tuvo oportunidad de disfrutar muy poco y todo a causa de una negligencia médica, el día del parto le dijeron que tenía que esperar para que se aliviara de manera natural, pero lo cierto es que no había médicos, ella dio a luz pero la tardanza causó serios problemas de salud a la bebé que estuvo en incubadora hasta el día de su muerte.
Fue en octubre del 2001 cuando la vida de Ana Lilia cambió por completo, muchas veces reprochó a Dios, fue un proceso muy difícil, le preguntaba el por qué a ella, habiendo tanta gente que no quiere a sus hijos y ella que tanto anhelaba a su primera niña, solo se la prestó unos días y después se la quitó.
“Fue difícil, pero le pedí a Dios que me diera fuerzas para aguantar, es un dolor muy fuerte más porque era mi primera niña”, comentó Ana Lilia.
Dijo que quienes han pasado recientemente por eso, deben pedirle mucha fe a Dios, aprenden a vivir con ese dolor, pero es importante que se acerquen a Dios para que les dé consuelo, hoy en día Ana Lilia aprendió recordando su rostro, sus ojos, ese hermoso recuerdo que vivirá por siempre en su memoria.
“Le reclamé mucho amor, pero solo él sabe por qué pasan las cosas, de primero le reclame mucho, había puros practicantes y no me quisieron hacer cesárea, por eso salió malita”, comentó.
Dijo que cada año acuden en familia, limpian la lápida, le ponen flores, veladoras la recuerdan con amor e imaginan una vida con ella, ya tuviera 22 años, sería una mujer realizada, hermosa, pero Dios se la llevó.