Arcenio García se siente orgulloso de su labor.
Por: Mónica Meza
Arcenio García Campusano es originario de Lamadrid Coahuila pero radica desde hace 37 años en la ciudad Rielera en Frontera, celebra con alegría el orgullo de ser ferrocarrilero pues mencionó que sí volviera a nacer le gustaría dedicarse a lo mismo.
Su padre Salvador García López fue el primero en la familia en formar parte de una empresa ferrocarrilera y posteriormente sus descendientes tuvieron el privilegio de tomar una preparación formativa para después desempeñarse en las vías y maquinas.
Arcenio y sus hermanos no tuvieron estudios profesionales pero se desempeñaron arduamente en este buen trabajo que les ha dado tanto.
La experiencia dentro de esta labor ha sido satisfactoria a excepción de algunos momentos familiares que tuvo que perderse por andar trabajando y con esto sacar a sus hijos adelante que hoy en día quieren seguir sus pasos.
"A veces uno vive cosas difíciles pero hay que seguir adelante, yo tenía 18 años cuando empecé y tuve que estudiar, uno tenía que aprenderse el reglamento de memoria”, comentó.
Estuvo preparándose con dos maestros, aprenderse definiciones de memoria, saber todo lo relacionado a los frenos de aire muy diferente a los tiempos de ahora cuando en 40 días pueden hacerse maquinistas, conductor o garrotero, hay más tecnología más equipo especializado.
En un año más, Arcenio se va a retirar pero aseguró que sí volviera a nacer le gustaría tener el privilegio de ser ferrocarrilero ya que lo ha disfrutado mucho, nunca ha faltado a su labor y lo que más disfruta es conocer la República Mexicana con los viajes que realiza mientras escucha el sonido de la máquina.