Sin castigo Rubí por muerte de Camila

Por: Teddy Fuentes

FRONTERA., COAH.- Un padre que busca llorar a solas todos los días, el luto que una madre libra peleando por justicia en los tribunales, hermanas que aún no lo entienden y un cuarto vacío lleno de detalles, cosas y recuerdos, es lo que dejó Camila Ledezma. A dos años del accidente, todo está en contra de Rubi, menos la ley.

Aprendiendo como ella dice a vivir la vida sin la presencia de su amada hija, se encuentra la señora Laura Leticia Vielma Farías, quien hace 2 años perdió a Camila en un accidente automovilístico provocado por la imprudencia Rubí Carrizales, quien conducía alcoholizada y quien sacó a las menores de edad sin permiso del domicilio donde se quedarían a dormir.

“A Camila y su hermana siempre le hable claro, ella sabía lo bueno y lo malo, no sé por qué ese día no se dio cuenta del peligro.

Con el dolor reflejado en el rostro y la tristeza en sus ojos la madre de familia relató cómo fue el día anterior y las últimas horas de su pequeña hija, quien contaba con 13 años de edad y a quien le fueron truncados todos sus sueños y planes de vida.-

“Mi vida desde ese horrible día es igual, el dolor no termina, sigue como la ese minuto en que me enteré de que mi niña no volvería más a mi casa, hemos aprendido a vivir sin su presencia, su ausencia duele cada minuto, no la dejamos de extrañar, su padre llora a solas, la recuerda todos los días, pero estamos conscientes de que aún y cuando Rubí sea declarada culpable, mi hija no regresará a mi lado, ni volverá a mirarme con sus bellos ojos”.

Para Laura Vielma la vida se ha detenido, asegura que vivir entre juzgados es lento, agotante, agobiante, es ver como Rubí hace su vida sin ningún problema, sale, se divierte, disfruta, vive, cosas que mi hija no puede hacer más, porque ella me la arrebató, relata.

¿Qué hija no es la mejor para sus padres?, cuestiona Laura con lágrimas al recordar que su pequeña era una jovencita que le gustaban las fiestas, era divertida, tenía muchas amigas y hacía labores sociales, era jefa de grupo en su salón de clases, era una líder, que siempre supo las cosas buenas y malas de la vida, pues su madre siempre les habló claro.

“Nosotros siempre hablamos con mis hijas las cosas del “color y sabor que son”, siempre les hable de los peligros de la calle, ella siempre regresaba a casa si algo no le gustaba, no sé porque esa noche no se percató del peligro”.

Todos los días su papá, su hermana y yo la extrañamos, se aprende a vivir con la ausencia, más no se acepta que ya no está a nuestro lado.

Vielma Farías recordó que ese día dejó a Camila a las 7 de la tarde en casa de su amiga Melissa, de donde las jóvenes partirían a una fiesta de la cual regresaron a media noche, después de un pleito que sucedió en el lugar.

“Desde que dejé a Camila mi corazón de madre me dijo que algo pasaba, yo no podía dormir, caminé hasta la madrugada por mi casa y me fui a dormir, la sangre llama porque sentía que algo estaba mal, mi hija mayor se comunicó conmigo en la mañana, me dijo que me buscaban del IMSS que mi pequeña había sufrido un accidente y ahí comenzó la pesadilla”.

Relató que al llegar al hospital una oficial le contó lo que había pasado, que Rubí zigzagueaba su coche en la calle, que estaba ebria, que conducía a exceso de velocidad y sin precaución, pero lo más impactante era que culpaba a su hija de ir conduciendo, aún y cuando Camila ni siquiera sabía hacerlo.

“Yo la hubiera perdonado si esto fuera un accidente, pero no fue así, ella es la culpable de que mi hija esté muerta, ella la sacó de la reunión en la que estaba, se la llevó a otra casa de donde mi hija y las otras chicas no podían salir porque no tenían dinero para el taxi, Rubí se la pasó bebiendo y al salir sobrevino la tragedia, mil veces pregunté porque no habían regresado en taxi como otras veces, pero la vida está escrita y aunque duela acepté los designios de Dios”.

Mencionó que aunque encarcelen a Rubí para ella y su familia nada va a cambiar, pues aunque tiene la esperanza de que venga paz a sus vidas e incluso su hija pueda descansar, Camila no regresará a su hogar.

“Nadie sabe cómo me siento, como me hace falta mi hija, incluso la mamá de Rubí me miró y me hizo una señal diciendo que lo sentía, pero ella no siente lo que yo, su hija está libre y disfrutando, eso no es justo para la mía, por eso aunque en ocasiones quiero tirar la toalla, no lo voy a hacer, voy a dejar limpio el nombre de mi hija, era una muchacha hermosa que merecía vivir, así que espero que por fin se haga justicia”, concluyó.

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