El XV Memorial en Allende reunió a familiares y autoridades para recordar a las víctimas de desapariciones en 2011.
Por: Alberto Ibarra
ALLENDE, COAH. — En una jornada marcada por el respeto, la exigencia de justicia y la memoria colectiva, familiares de personas desaparecidas, integrantes de colectivos y autoridades de los tres niveles de gobierno participaron este miércoles en el XV Memorial por los hechos violentos ocurridos en marzo de 2011 en este municipio y la región norte de Coahuila.
La ceremonia se llevó a cabo poco después de las 10:00 horas en el Obelisco de los Desaparecidos, ubicado en la entrada de Allende, sobre el camellón de la carretera Morelos-Allende, donde se congregaron decenas de personas para honrar a las víctimas y reiterar que su ausencia sigue presente en la vida de la comunidad.
Zamarripa enfatizó que, aunque el perdón es una decisión personal, la justicia es una obligación del Estado, al tiempo que llamó a las autoridades a garantizar que ninguna otra familia en Coahuila vuelva a vivir el terror que marcó a Allende.
En otro de los momentos más emotivos, Andrea Ramos Salas, también integrante de Alas de Esperanza, alzó la voz para recordar que detrás de cada expediente hay historias de vida truncadas y familias que continúan esperando respuestas.
"No estamos aquí para ser una cifra más, estamos aquí para exigir que la justicia deje de ser una promesa lejana", expresó.
Ramos Salas evocó la desaparición de su padre, Rogelio Ramos Hernández, así como de Amado Gallegos Cárdenas y José Cuevas Sánchez, elementos de la Policía Municipal de Piedras Negras que desaparecieron el 13 de julio de 2009.
"Salieron a cumplir con su deber y no regresaron. Desde entonces, el tiempo se detuvo para nuestras familias", dijo, al subrayar que no los recuerdan por la forma en que fueron arrebatados, sino por la vida que construyeron y la valentía con la que enfrentaron su labor.
La activista destacó que, al igual que las familias de Allende, en Piedras Negras han aprendido a vivir con la ausencia, enfrentando diariamente el peso de las sillas vacías y las preguntas sin respuesta.
"Compartimos el dolor, pero también la fuerza. El crimen intentó borrar sus nombres, pero nosotros estamos aquí para pronunciarlos con orgullo", afirmó.
Durante su intervención, insistió en que la verdadera conmemoración no se limita a actos protocolarios, sino que debe reflejarse en acciones concretas: búsqueda efectiva, transparencia en las investigaciones y garantías de no repetición.
El acto concluyó con un llamado generalizado a la unidad, la solidaridad y la construcción de un futuro en paz, donde la memoria colectiva se mantenga como un pilar para la justicia y la dignidad de las víctimas.
A 15 años de los hechos, Allende no olvida. Y en la voz de sus familias, la exigencia permanece: verdad, justicia y nunca más.