"Abelito", el niñote que todos van a extrañar

Lucía, encargada del OXXO donde trabajaba Abel, lo recuerda como un joven alegre y reservado, cuya muerte sorprendió a la comunidad.

Por: Azucena Tenorio

FRONTERA, COAH.- "Abelito" era el cariño con el que Lucía, encargada de la tienda OXXO donde trabajaba el joven, solía llamar a Abel Bernardo Castillo Peña, a quien recuerda como un muchacho alegre, trabajador y con ganas de salir adelante.

Apenas tenía alrededor de seis meses trabajando en el establecimiento, pero Abel ya era un rostro conocido y querido por sus compañeros y por habitantes del ejido La Cruz, donde había crecido y realizado distintos trabajos antes de incorporarse a la tienda.

Lucía contó que, aunque por su estatura y complexión robusta parecía un joven imponente, para quienes convivían con él era simplemente "un niñote": tranquilo, amable, atento y muy platicador.

Abelito, le decía Lucía con cariño.

La encargada explicó que Abel no era una persona tímida en el trabajo. Al contrario, convivía con sus compañeros, bromeaba y platicaba con ellos como parte de un equipo.

Sin embargo, había una parte de su vida que mantenía completamente reservada.

Lo personal, personal, personal era muy cerrado, relató Lucía.

Por ello, aunque convivían diariamente con él, sus compañeros conocían muy poco de lo que ocurría en su vida fuera del trabajo.

Abel estudiaba en el Insunte y combinaba sus clases con su empleo. Por sus horarios escolares, generalmente trabajaba en los turnos de segunda o tercera.

En la tienda hablaba con sus compañeros de sus tareas y de la escuela. Uno de los últimos temas que compartió con ellos fue un desfile que realizarían en el plantel y en el que estaban viendo qué disfraz utilizar.

Para Lucía, esas conversaciones reflejaban a un joven de 21 años que tenía planes y buscaba salir adelante.

"Era un muchacho de su edad que estudia, que trabaja, que se quiere superar, que quiere hacer sus cosas", recordó.

El vínculo de Abel con la comunidad también era más antiguo que sus seis meses en el OXXO. Lucía, quien ha vivido toda su vida en el ejido, explicó que lo conocía desde antes y sabía que había trabajado en puestos de la zona y también como mesero.

Recordó que incluso personas que lo conocían de sus anteriores empleos continuaban saludándolo cuando lo encontraban.

Yo soy de aquí, tengo toda mi vida viviendo aquí, comentó.

La comunidad recuerda a Abelito

La noticia de su fallecimiento golpeó especialmente a los trabajadores de la tienda, pues muchos de los jóvenes que han laborado ahí han sido estudiantes y algunos de ellos han terminado sus carreras.

El establecimiento lleva alrededor de siete años en la comunidad y, para Lucía, lo ocurrido con Abel representa uno de los momentos más dolorosos que han vivido como equipo.

"Esta es prácticamente la parte más fea de estos siete años que hemos tenido aquí", expresó.

La encargada explicó que el último día que ella coincidió con Abel fue antes de sus respectivos descansos: ella descansó el domingo y él el lunes, por lo que ya no tuvieron oportunidad de verse después.

Su convivencia, dijo, había sido completamente normal y sus conversaciones giraban alrededor de la escuela, las tareas y cuestiones cotidianas del trabajo.

Lucía aseguró que durante el tiempo que convivieron con Abel nunca observaron algo que les hiciera pensar que estuviera atravesando algún problema.

Tampoco, dijo, notaron personas sospechosas que acudieran a buscarlo al establecimiento ni un cambio en su comportamiento durante los últimos días.

Estamos súper sorprendidos porque nunca vimos indicios de que estuviera pasando algo, señaló.

Sobre su vida sentimental o sus relaciones personales, explicó que tampoco tenían información suficiente, precisamente porque Abel era muy reservado con esos asuntos.

No era una persona cerrada para nosotros; era una persona normal, atenta, amable, aclaró.

Mientras en el trabajo era sociable y conversador, fuera de ese entorno prefería mantener su vida personal al margen.

Circunstancias de su desaparición

Abel Bernardo Castillo Peña fue reportado como desaparecido después de salir de su domicilio en el ejido La Cruz. Posteriormente, familiares confirmaron que fue localizado sin vida.

Hasta ahora se desconoce públicamente qué ocurrió con el joven, las circunstancias en las que fue localizado y la causa de su fallecimiento.

Familiares de Abel, incluida su madre, Lidia Peña, decidieron no realizar declaraciones sobre el fallecimiento y pidieron mantener su duelo en el ámbito privado.

La familia previamente había participado en la búsqueda del joven y solicitado apoyo para localizarlo.

Mientras tanto, quienes convivieron con Abel durante sus jornadas laborales se quedan con el recuerdo de aquel joven al que Lucía llamaba cariñosamente "Abelito": un estudiante que trabajaba, platicaba, bromeaba con sus compañeros y buscaba salir adelante.

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