Por: Azucena Tenorio
Cristo Vive abrirá sus puertas para ayudar a los jóvenes dependientes del alcohol y drogas, siendo el cristal el que más han consumido, primero deberá ingresar a una casa para ver su estado de salud a causa del Covid-19; se han atendido a 2 mil personas en seis años, el 60 por ciento ha logrado rehabilitarse.
Es difícil porque algunos de ellos tienen cinco o diez años de hacerse dependientes del alcohol y drogas, pero como personas de fe piensan, lo que es imposible para los hombres es posible para Dios, comentó el director Santos Mendoza García.
Por causa de la pandemia, Cristo Vive no estaba aceptando a más jóvenes con problemas y se la institución se dio a la tarea de buscar una casa cerca de las instalaciones, la primera etapa será instalar a 15 personas por quince días y luego aceptar a otras quince a las dos semanas, con el fin de asegurarse que están sanos.
Se cuenta con una población de 50 personas en la región centro y se han dado cuenta que la droga que más ha destruido es el cristal, los jóvenes pasaron de probar la marihuana y el resistol a algo más fuerte.
"Cuando ellos generan esta fe, le piden ayuda a Dios y nosotros los animamos, por tres meses nosotros los estamos entrenando, capacitando y les damos pláticas como terapia ocupacional que es gratuito y tampoco les cobramos por internarlos".