Accidente no detendrá a migrantes

Pese a que están heridas luego de volcadura afirman que continuarán su camino hacia Estados Unidos.

Por: Teddy Fuentes

MONCLOVA., COAH.-“Las heridas físicas se soportan cuando se busca una mejor calidad de vida para los seres amados, dejamos atrás nuestro país de origen, nuestra familia, trabajo y recuerdos, pero de repente la vida te sacude y te enseña a valorar, sin embargo como madres no podemos dejarnos vencer por el dolor y seguiremos adelante, nuestra meta es llegar a Estados Unidos, trabajar, reunir dinero y regresar al terruño para sacar adelante a la familia”.

Tres mujeres, tres madres de familia son las que sufrieron lesiones luego del accidente carretero en donde otras tres perdieron la vida, lo anterior por buscar el tan anhelado sueño americano que ha provocado infinidad de perdida en aquellas personas que dejan su país natal para darles un mejor porvenir a sus hijos, padres y familia.

Sheila Yuper Ortho de origen Guatemalteco abandonó su país por primera ocasión hace más de tres meses, cuando agobiada por el padre de sus hijos, vendió todo y le apostó a un mejor porvenir en Estados Unidos, saliendo con sus dos hijos y dejando toda la esperanza y la fe puesta en que todo estaría bien, sin embargo eso no sucedió.


“Salí de Guatemala con mis hijos de 8 y 9 años, todo iba bien, mi idea era solicitar asilo político en Estados Unidos porque en mi tierra sufría hostigamiento de parte del papá de mis hijos, sin embargo no lo logramos, en Reynosa Tamaulipas nos detuvo migración y me dieron la opción de irme detenida y dejar que mis hijos fueran enviados a Estados Unidos, acepté con todo el dolor de mi corazón porque tenía que separarme de ellos, es por eso que lo intenté de nuevo sin pensar en lo que venía”.

Valiente, Sheila relató que buscando reencontrarse con sus hijos, tomó de nuevo camino en busca de esa mejor calidad de vida, sin embargo en la carretera sufrió ese terrible accidente en donde tres mujeres más perdieron la vida.

“Ahorita estoy con daño lumbar, no puedo moverme desde la cintura para arriba, pero sé que dios me dejó en esta tierra por algo, lo voy a volver a intentar porque no tengo de otra, mis hijos están en la unión americana con parte de mi familia y sin duda recuperándome regresaré a tomar camino, porque tengo que estar con ellos, sé que nos esperan mejores tiempos”.

Margarita: Somos madres, nada nos puede detener, tengo fe en que todo irá bien

Margarita Ávila es otra de las mujeres que resultó lesionada en el accidente de hace unos días, sufrió golpes en el cráneo, rostro y perdió parte de su oreja, pero sabe que ningún dolor es tan fuerte como estar separada de sus hijos que se encentran en el Salvador, esperando que ella llegue a Estados Unidos y pueda trabajar para darles un futuro mejor.

Sin poder contener el llanto, Margarita de tan solo 32 años de edad, está consciente de que dios le da sus peores batallas a sus mejores guerreros, por lo que piensa seguir con su camino hasta llegar a ese tan anhelado sueño americano.

Entre lágrimas, Margarita saca una sonrisa y dice, dios ya me cree “Rambo”, pero sé que me va a ir bien, a mis 32 años he sobrevivido a un accidente del que tres mujeres perdieron la vida, he sufrido la humillación del trayecto porque muchas personas nos creen inferiores solo por ser migrantes, he sufrido hambre, frío y malos tratos, pero estoy segura de que todo será recompensado cuando primero dios esté en tierra americana ganando lo suficiente para dar a mis hijos una mejor vida.

“En este accidente sufrí mucho golpes, perdí parte de mi oído, hay parte del accidente que yo no recuerdo, voy a Estados Unidos primero para atenderme de unos miomas que me generan mucho sangrado, quiero que me operen y ya cuando esté bien, pienso trabajar para darles a mis hijos cosas buenas, en mi país todo es muy caro y el sueldo muy poco, sé que ahí no vamos a poder salir adelante y por eso quiero llegar a los Estados Unidos, este sueño en ocasiones parece pesadilla pero tengo mucha fe en que dios nos tiene preparado algo bueno”.

La joven madre de familia dijo que en el Salvador su madre está a cargo de sus hijos sin embargo la nostalgia la invade y no puede dejar de desear un abrazo de su madre quien siempre la consuela en los tiempos difíciles, ese abrazo que ahora tienen sus hijos, quienes están con su abuela en el Salvador mientras ella se recupera.

“Tengo decidido emprender de nuevo la travesía, no permití que mis hijos me vieran así, los tengo bloqueados de redes sociales porque tienen 12 y 14 años y no quiero deprimirlos, pero su madre no se va a dejar vencer, sería injusto que estando tan cerca me regrese a mi país, tengo familia en Estados Unidos y primero dios me iré de nuevo, no busco lujos, solo busco darle a mis hijos lo necesario, ya pasé por muchas cosas malas y sé que dios me tiene algo preparado, tengo mucha fe”.

Yo miré la muerte, me vi tirada en el pavimento, solo gritaba que donde estaba mi hija.  Brenda, de origen Nicaragüense.

Brenda es la tercera de las mujeres que resultaron heridas en el accidente, ella viajaba ese día con su hija de 15 años quien también se vio lesionada, pero la fe no la pierde, necesita llegar a Estados Unidos para reencontrase con su hijo,.

Mire la muerte sin duda, escuché un fuerte estruendo y sentí un golpe muy fuerte, me vi tirada en el pavimento, rodeada de muchas personas, solo se escuchaban gritos, dolor, eso fue horrible, recuerdo que yo le pedía a los paramédicos que buscaran a mi hija, quien tenía un suéter azul, tenía que verla, no me importaba lo que yo tuviera pero quería que ella estuviera bien.

Brenda relató que desde Nicaragua salieron un grupo de migrantes, todos juntos en un autobús, así recorrieron miles de kilómetros en busca del sueño americano, en Nuevo León les dieron que tendrían que contratar un servicio de transporte que los dejaría cerca de la frontera, nunca penaron que algunas de ellas encontrarían la muerte.

“Al momento del accidente, solo sentimos que el chofer perdió el control de la unidad y después todo fue dolor, miedo, yo sentía que mi cuerpo temblaba, no sabía dónde estaba mi hija, a lo lejos escuché a un paisano gritar por su esposa, ella estaba muerta y su hija de 10 años gracias a dios estaba bien, pero yo con la vista buscaba a mi hija porque no podía moverme”.

Brenda relató que fue un paramédico quien la tranquilizo y le dijo que su hija tenía golpes y por eso la llevarían al hospital, ella por su parte tenía fracturadas cuatro costillas, un brazo quebrado, y múltiples heridas, pero sabe que con todo y ese trago amargo, dios estuvo con ellas en todo momento.

“Yo a California, no somos gente mala, buscamos mejores condiciones de vida para nuestras familias, mi familia en Nicaragua estarán alegres y nosotras estamos aquí solas, no habrá fiesta para nosotras, pero sé que dios nos tiene mejores tiempos, tengo fe en que todo saldrá bien”.

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