Adwar Yahir, el colombiano que halló en Monclova un nuevo hogar y una oportunidad de vida

Adwar Yahir Quiñones, un colombiano que se quedó en Monclova tras un intento fallido de migración, trabaja arduamente para mantener a su familia en Colombia.

Por: Diana Ortiz

Tras verse obligado a interrumpir su viaje hacia la frontera hace más de dos años, Adwar Yahir Quiñones decidió quedarse en la ciudad; hoy trabaja limpiando autos y en labores diversas para sostener a su familia en Colombia.

Adwar Yahir Quiñones Palma, ciudadano colombiano radicado en Monclova.

MONCLOVA, COAH.- Hace dos años y cuatro meses, el mismo domingo en que México celebraba sus elecciones presidenciales, Adwar Yahir Quiñones Palma vio cómo su sueño norteamericano se desvanecía entre el monte.

Perseguido por las autoridades migratorias en el límite fronterizo y separado de su compañero de viaje, este ciudadano colombiano de 44 años tuvo que tomar una decisión de supervivencia: retroceder.

Sin embargo, el destino no lo devolvió a su natal Colombia, sino que lo guió de vuelta a una ciudad que ya le había mostrado su calidez en el camino: Monclova.

Nacido el 6 de diciembre de 1981, Adwar Yahir es el reflejo vivo de la resiliencia migrante. Lejos de dejarse vencer por el desarraigo o la incertidumbre, decidió quedarse y echar raíces en la Región Centro de Coahuila.

 

Hoy en día se gana la vida de forma honrada lavando vehículos y realizando cualquier "jalecito" que se presente, desde desmontar terrenos hasta limpiar zacate.

Con la frente en alto y una sonrisa que desafía las adversidades, Adwar Yahir califica a la gente local con una expresión muy norteña: "machine, machine".

Aunque reconoce que en su entorno laboral diario enfrenta algunos roces y menosprecios por parte de ciertos compañeros que intentan disputarle el trabajo, prefiere no engancharse en conflictos.

Su rutina cotidiana es un ejercicio de disciplina y esfuerzo constante. Para costear sus alimentos y el cuarto de hotel donde prefiere hospedarse cada noche -una medida que toma para mantenerse alejado de problemas en las colonias periféricas-, Adwar Yahir necesita reunir un mínimo de 500 pesos diarios.

Pese a lo estrecho de su presupuesto, asegura que no se "agüita" y que mantiene la disposición total de trabajar en lo que se le presente.

En su país de origen, Adwar Yahir se desempeñaba como comerciante callejero, un oficio donde adquirió el arte de la empatía y el buen trato al cliente vendiendo frutas, cocadas, cocos y aguacates por los barrios.

Esa misma esencia carismática la despliega ahora en Monclova, donde también se ha adaptado a la gastronomía local, inclinándose siempre por las comidas bien "doradas" o fritas.

Sin intenciones de marcharse a corto plazo, el colombiano asegura que piensa quedarse varios años más en esta tierra que lo adoptó en su momento más difícil.

Su historia no es solo la de un hombre que huyó de la persecución migratoria, sino la de un trabajador incansable que encontró en el corazón de Coahuila la paz, el trabajo y una segunda oportunidad para sonreírle a la vida.

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