Para necesitar a una madre no hay edad y aunque mis hermanas y yo ya somos adultas, el recuerdo de mi madre y la necesidad de una abrazo suyo permanece.
Por: Teddy Fuentes
Para necesitar a una madre no hay edad y aunque mis hermanas y yo ya somos adultas, el recuerdo de mi madre y la necesidad de una abrazo suyo permanece, por eso en este 10 de mayo acudimos al panteón a recordarla, a colocarle sus flores y a decirle que la amamos como cuando éramos pequeñas y la extrañamos mucho.
Martha Elena Ibarra, su hermana Flor Estela y su hija Rocío se reunieron alrededor de la tumba de su madre la señora Oralia Ceniceros para recordarla, decirle cuanto la aman y sobre todo la falta que les hace, pues relatan que era una mujer hermosa, llena de amor para dar y muy alegre, por lo que la recuerdan siempre.
“Mi madre falleció hace 10 años y dejó un hueco muy grande en nuestras vidas, fue una abuela excelente, una muy buena esposa y una madre que brindaba amor y atención, pero que también podía ser una amiga porque siempre tenía un buen consejo y una palabra de aliento para ayudarnos en nuestros momentos difíciles”.
La señora Martha Elena mencionó que son los recuerdos y las enseñanzas que su mamá les brindo lo que las llevó a ser buenas madres con sus hijos, a quienes les han inculcado el amor a su abuela y bisabuela aun cuando ella ya no esté presente.
“Nosotros aceptamos los designios de dios, nos prestó a mi madre durante 75 años y sabemos que un día nos vamos a reunir con ella, por ahora ella está en un lugar bonito, sin dolor ni enfermedad, está con dios y nosotros aquí recordándola con mucho amor”.
De los buenos recuerdos que les dejó su madre., Martha y Flor Estela recuerdan que en fechas como estas doña Oralia se levantaba temprano, se bañaba y se colocaba los tubos en el cabello, se arreglaba bien bonita y se colocaba la ropa de fiesta, perfume y esperaba paciente a que sus hijos llegaran a felicitarla, por lo que puntualmente ellos llegaron al panteón para recordarla.
“Hoy venimos a recordar a mamá y sin duda su presencia nos hace mucha falta, somos madres nosotras también pero no por eso nos deja de doler su partida, la disfrutamos mucho y respetamos lo que dios nos envió, pero vivimos en la fe y la esperanza en que un día nos volveremos a ver y no habrá una nueva separación”.