Bisnieta, nieta, hija y viuda de un soldado

En el Día del Ejército Mexicano Doña María hizo todo lo que estuvo a su alcance para poder estar en la ceremonia, pero el espectáculo solo pudo verlo de lejos.

Por: Mónica Meza

El verdadero amor a la patria es el de María Teresa González de Oseguera, lo vivió y manifestó durante toda su vida, creció en los cuarteles, fue bisnieta, nieta, hija y viuda de un soldado, esos hombres que con valentía arriesgaron su vida por defender la vida de su pueblo

“Sí la vida de un soldado es dura, la mujer de un soldado sufre más, todos los días somos viudas, nadie sabe a fuera lo que una mujer de un soldado siente cuando se va su hombre a trabajar, cuando se va a la lista, no sabe sí va a regresar”, señaló muy conmocionada. 

En el Día del Ejército Mexicano Doña María hizo todo lo que estuvo a su alcance para poder estar en la ceremonia, pero el espectáculo solo pudo verlo de lejos. 

Primero fue su bisabuelo, luego su abuelo Dorado de Villa que estuvo en la toma de Zacatecas y en la de Torreón, después su padre el Capitán Primero de Caballería y María siguió la línea verde, se casó con un ingeniero militar.

“Solo conozco la vida entre soldados, solo conozco la vida entre la milicia, sé lo que sufren, no hay nada como la vida entre los soldados, es dura, dura, dura, reseca la vida de estos hombres, reseca como la tierra de este desierto, agrietada, sufrida pero siempre florece en primavera, así son estos hombres y mujeres”.

Dijo estar tan orgullosa de pertenecer a la familia de los militares, “Soy soldadera y me enorgullece ser una soldadera y también fui la oveja roja de la familia, porque soy marxista, pero a ser comunista me lo enseñó mi abuelo que era un revolucionario”, señaló.  

Tuvo seguridad, tranquilidad, pero también mucho sufrimiento por no saber sí ese soldado iba a regresar, cuando lo veía llegar “Con la madre partida, porque a veces llegaban golpeados y maltratados, pero es su vida y a mí me enorgullece llevar el uniforme verde grabado en mi corazón, eso es la vida de un soldado”. 

Su esposo murió muy anciano y fue de cáncer, ninguno de sus parientes soldados murió en batalla en México, pero sus sobrinos en Estados Unidos que fueron a Afganistán y que no regresaron. 

Doña María es originaria de Monterrey, tiene poco tiempo que se hizo Coahuilense, dijo amar el desierto, la tierra partida por la sequía, donde solamente hay alimañas y plantas llenas de espinas, pero en primavera, el desierto es hermoso.

Tiene dos hijas, una es doctora y la otra socióloga, historiadora y filósofa, tiene hijos adoptivos del Ejército Mexicano, ella es “La Jefa, la ama, la tía”, cuando los ve en apuros, los apoya. 

Dijo que tuvo 14 jóvenes en su hogar que se estaban formando como elementos de la Guardia Nacional y de esos, el día 31 de diciembre del 2021, uno murió, lo mataron en una emboscada, era su hijo Carlitos de 22 años que murió en un enfrentamiento en Los Aldamas Nuevo León y sufrió su muerte como nunca lo hizo con ninguno de sus familiares.   

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