Las familias lo que quieren es encontrar paz, saber si viven o no.
Por: Mónica Meza
En Coahuila hay más de 500 personas desaparecidas de acuerdo a cifras del Centro para Los Derechos Humanos Fray Juan de Larios fundado desde el 2004 por el obispo emérito de Saltillo, Raúl Vera López, a la fecha el Gobierno del Estado, colectivas y familias los sigue buscando.
La desaparición es un estado de liminaridad, no es la muerte, pero tampoco la vida, puede ser cualquiera de las dos, pero siempre está la incertidumbre de saber cuál de ambos estados es.
“Las familias quieren recuperarlos para poder descansar, regresarlos a casa después de tantos años, es justicia para ellos, solo quieren un poco de paz, los hemos buscado con vida, puede que sus corazones hayan dejado de latir, no sabemos, sus familias lo que quieren es paz”, señaló María Eugenia Salomón, coordinadora del Centro para Los Derechos Humanos Fray Juan de Larios.
Durante los últimos días expertos internacionales realizan excavaciones en un predio ubicado a la altura del kilómetro 25, sobre la carretera 57 en Monclova, esto a través de la Fiscalía de Personas Desaparecidas en Coahuila.
Integrantes de distintos colectivos enfocados a la búsqueda de personas, tienen la esperanza de que en este lugar puedan encontrar a las personas desaparecidas entre el 2009 y 2010, cuando los levantones y desapariciones forzadas eran tema de todos los días en México en la conocida “Guerra contra el narco”.
Los desparecidos en Coahuila son cientos, los mayormente conocidos es el caso de los 12 hombres del Estado de México que eran vendedores de pinturas originarios del Estado de México, ellos se trasladaban en dos camionetas y desaparecieron en el municipio de Piedras Negras en el 2009.
Otro caso es el de Brandon Esteban Acosta Herrera, un niño de 8 años, acompañado de su papá, Esteban Acosta Rodríguez y sus tíos, Gualberto y Gerardo, desaparecieron frente al aeropuerto de Ramos Arizpe.
El caso de Antonio Verastegui González de 51 años de edad y Antonio de Jesús Verastegui Escobedo de 18 años, padre e hijo, ambos desaparecidos en el 2009 en Parras de la Fuente.
Aunado a los tres vendedores de joyas originarios de La Barca Jalisco que desaparecieron en el municipio de Nava.
Las familias de todas estas personas empezaron a organizarse, buscaron al obispo emérito Raúl Vera, le pidieron ayuda para encontrarlos, llegaron más casos, muchos de ellos ocurridos en Monclova, al principio solo eran 21 personas registradas pero la lista creció, fue como una bola de nieve que creció en todo el país.
Salió a la luz la desaparición de del ingeniero José Antonio Robledo Fernández, trabajaba en la Constructora ICA Flour, proveedora de Altos Hornos de México, desaparecido el 25 de enero del 2009, la última vez que supieron de él, hablaba con su novia cuando fue interceptado, secuestrado y desaparecido.
Está el conocido caso de Héctor Rangel Ortiz desaparecido el 10 de noviembre del 2009, un año después ocurrió la desaparición de los tres hermanos Zavala, ellos son Rafael Zavala Contreras, Daniel Zavala Martínez y Rafael Zavala Martínez, originarios de Chihuahua que llegaron a Monclova con la idea de abrir un restaurante, pero un día, no volvieron a saber de ellos.
Otro caso lleno de incertidumbre es el de las amigas desaparecidas en San Buenaventura, ellas son Flor Estela Rodríguez Villarreal de 19 años de edad y Yesenia Abigail Garza Torres de la misma edad, Flor viajó a San Buenaventura de vacaciones, al salir a la tienda, ambas desaparecieron el 14 de octubre del 2010.
La esperanza ha mantenido a colectivas y familiares en la búsqueda, el Estado es el que debe proteger la vida y en aquel entonces no lo hizo, María Eugenia Salomón, coordinadora de este colectivo, dijo que el Estado mexicano es responsable en sus tres órdenes de gobierno, municipal, estatal y federal, es hasta ahora que las voces de esas familias son escuchadas.
Líderes de estas colectivas aseguran que se han encontrado restos óseos en muchos lugares de México, están guardados, no se sabe dónde y no han sido identificados.
“Ahorita ya hay más de 92 mil personas desaparecidas oficialmente en todo el país”, comentó María Eugenia Salomón.
Señaló que en la búsqueda que se realiza en el kilómetro 25 de la carretera 57, en Monclova, no pueden dar a conocer información, se tiene que dejar así, en reserva, esto es parte de una investigación.
Todos estas personas desaparecidas están, la familia Acosta, la familia Verastegui, los hermanos Zavala, Héctor Rangel, José Antonio, Flor y Yesenia, están en el recuerdo, porque no los han olvidado y hoy, aunque buscan sus restos, la esperanza sigue siendo encontrarlos con vida. Ellos están y también está la exigencia de que ninguna persona sea desaparecida nunca más.