El cumpleaños de Camila llega otra vez, mientras Rubí sigue en libertad y sin pisar la cárcel.

Sobre la mesa hay un pastel. No es una fiesta ni una celebración. Es un cumpleaños más que Camila Ledezma no pudo vivir.

Por: Carolina Salomón

Sobre la mesa hay un pastel. No es una fiesta ni una celebración. Es un cumpleaños más que Camila Ledezma no pudo vivir.

El 26 de julio habría cumplido un año más de vida. Su familia volvió a reunirse, como lo hace desde hace nueve años, para recordarla.

En lugar de apagar velas y cantar "Las Mañanitas", cada uno colocó un cerillo sobre el pastel. Cada llama representa los años transcurridos desde que la adolescente dejó de estar con ellos; años de cambios, de nuevos integrantes en la familia, de metas alcanzadas, pero también de una ausencia que el tiempo no ha logrado llenar.

En un video difundido por sus familiares, la imagen más conmovedora es la de Laura Vielma, madre de Camila, junto al retrato de su hija. El mensaje no habla únicamente del dolor de perderla, sino de la espera interminable por una justicia que, aseguran, sigue sin llegar.

Dos días después de aquel cumpleaños, el 28 de julio de 2017, la vida de la familia cambió para siempre.

Esa mañana ocurrió el accidente sobre la avenida Suzanne Lou Pape. Fabiola Rubí Carrizales, entonces de 22 años, conducía un Chevrolet Malibú en el que viajaban cuatro menores de edad, se encontraba en tercer grado de ebriedad cuando un vehículo Mazda la impactó.

En el lugar murió la conductora del Mazda. Camila, quien viajaba en el asiento del copiloto del Malibú, sufrió lesiones de gravedad. Permaneció tres días internada en la Clínica 7 del IMSS, donde finalmente falleció a los 14 años de edad.

 

Desde entonces, Laura Vielma emprendió una lucha que no ha cesado. Durante casi una década ha encabezado manifestaciones, acudido a audiencias y alzado la voz para exigir que la responsable del accidente responda por los delitos de homicidio culposo, lesiones y daños, todos con la modalidad de agravados por conducir en estado de ebriedad.

Aunque el proceso judicial derivó años después en una sentencia condenatoria, la resolución definitiva permanece detenida por recursos legales, por lo que la familia sostiene que Fabiola Rubí Carrizales continúa en libertad mientras ellos siguen esperando que la justicia se materialice.

 

Para los Ledezma Vielma, el calendario dejó de tener dos fechas distintas. El 26 de julio ya no significa únicamente el cumpleaños de Camila y el 28 de julio ya no recuerda sólo el accidente que le arrebató la vida.

Ambas fechas se convirtieron en un mismo episodio: el recuerdo de una joven que no pudo crecer, el vacío que permanece en su hogar y una exigencia que, nueve años después, continúa intacta.

Este año hubo un pastel, una fotografía y cerillos encendidos. No para celebrar el paso del tiempo, sino para recordarle a Camila que su familia sigue pensando en ella y para decirle, una vez más, que no dejarán de buscar la justicia que consideran le sigue siendo negada.

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