Comercio ambulante en Monclova: riesgo constante para vendedores y peatones

El comercio ambulante en Monclova ha crecido, pero también los riesgos para quienes trabajan en la calle. Vendedores como Clementina Valenzuela enfrentan peligros diarios al atender sus puestos.

Por: Carolina Salomón

En Monclova, el comercio sobre la vía pública forma parte del paisaje cotidiano, pero también representa un riesgo latente que diariamente comparten vendedores, peatones y automovilistas en las zonas de mayor circulación.

Calles del primer cuadro de la ciudad como Miguel Hidalgo, De la Fuente y Venustiano Carranza reflejan una realidad evidente: en algunos tramos existen más puestos instalados sobre la vía pública que espacios disponibles para estacionarse.

Carpas, anafres y mesas ocupan áreas destinadas al tránsito o al ascenso y descenso de pasajeros, generando puntos de conflicto vial.

Al recorrer estas vialidades es común observar puestos colocados incluso en zonas señalizadas como exclusivas para transporte público o sitios de taxi.

Algunos vendedores no respetan la señalización ni las áreas restringidas, lo que obliga a conductores a detenerse en doble fila o maniobrar entre peatones y estructuras improvisadas, incrementando el riesgo de accidentes.

La vulnerabilidad de quienes trabajan en la calle quedó nuevamente expuesta la mañana de este martes, tras el accidente registrado en el bulevar Benito Juárez, donde un automóvil que circulaba a exceso de velocidad embistió un puesto de tacos instalado a la orilla de la vialidad, dejando cuatro personas lesionadas.

Para Clementina Valenzuela, quien lleva 13 años vendiendo tacos de olla en la calle De la Fuente, el riesgo es parte de la rutina diaria. Relató que en varias ocasiones vehículos han pasado demasiado cerca de su puesto.

"Sí me han doblado la llanta del triciclo, pero es un riesgo. Incluso me han dicho clientes que tenga cuidado porque de repente puede venir un carro, pero pues uno tiene que trabajar", expresó.

Su puesto es atendido por ella, sus suegros y su concuña, quienes se turnan para mantener el negocio familiar.

La misma preocupación comparte Alma Rosa Moreno, quien desde hace tres meses vende en la calle Venustiano Carranza, aunque su hijo tiene otro puesto en la calle Huemac.

"Todos los que trabajamos en la calle estamos expuestos a un accidente, aquí pasan muy recio y algunos pasan muy cerca del puesto. Incluso he sido testigo de varios choques, pero pues hay que hacer la lucha", comentó.

Entre la necesidad de llevar sustento a sus hogares y el peligro constante del tránsito vehicular, la realidad del comercio ambulante en Monclova se mantiene marcada por la incertidumbre.

Para decenas de familias, la calle sigue siendo su principal fuente de ingresos, aun cuando cada jornada laboral implica exponerse a un posible accidente.

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