Arturo Valdés Pérez señala que la carne brasileña se comercializa hasta un 40% más barata que la mexicana, afectando las ventas locales.
Por: Gerardo Martínez
Productores de ganado en la región enfrentan afectaciones en la venta de su producto ante el ingreso de carne proveniente de Brasil, la cual ingresa al país sin aranceles y a precios bajos, lo que impacta de manera directa en el mercado nacional y frena el incremento en el precio del ganado mexicano.
Arturo Valdés Pérez señaló que durante los últimos meses incrementó la comercialización de carne brasileña en el norte del país, incluyendo Coahuila y Monclova, lo que representa una competencia desleal para el sector, al ofrecer precios hasta un 40 por ciento por debajo del precio del producto mexicano.
Estos precios se logran ante la falta de impuestos o aranceles del gobierno mexicano a la carne procesada o "en caja" que viene de Sudamérica, lo que los coloca en desventaja al sector nacional.
Señaló que durante los últimos meses se ha detenido la venta de ganado y obliga a que se mantenga el precio, sin un alza al cierre del año, lo que agrava el problema de productores ante el cierre de la frontera de Estados Unidos.
Ante esta situación, productores de ganado hacen un llamado a la Presidenta y al Gobierno Federal para que aplique aranceles a la carne brasileña, de la misma forma que se aplicó al ganado a pie, con el fin de igualar las condiciones.
"Una petición sí quisiéramos hacer los ganaderos, que se deje de importar carne de Brasil, porque está entrando carne en cajas muy barata, incluso más barata que la americana, y eso nos perjudica porque nuestros precios no van a subir, al contrario, van a bajar".
Esta carne está llegando a todo el país, incluido Coahuila, a través de grandes empacadoras las cuales distribuyen el producto en carnicerías locales, desplazando la compra de ganado nacional.
Añadió que, aunque la carne brasileña tiene buena calidad, no supera a la mexicana, y el principal problema radica en el precio.
Otro punto que preocupa a los ganaderos es que, pese al bajo costo de importación, el precio al consumidor final no disminuye, en donde los negocios lejos de ajustar precios buscan un mayor margen de ganancia.
Arturo Valdés consideró que existe una contradicción en la política federal, al apoyar por un lado a los productores tras el cierre de la frontera, con créditos y programas y por otro lado permiten la entrada libre de carne sin aranceles.