Gabriela Medrano alerta sobre crueldad infantil en Torreón

La psicóloga Gabriela Medrano enfatiza que las conductas de crueldad en niños no deben ser normalizadas por los padres, ya que son señales de que requieren atención.

Por: Gerardo Martínez

Las conductas de crueldad y violencia que presentan niños desde edades tempranas no deben ser normalizadas por los padres, ya que son señales de que los menores requieren atención, advirtió Gabriela Medrano, psicóloga del Módulo del Adolescente de la Secretaría de Salud.

Tras los hechos registrados en la secundaria de Torreón, la especialista señaló que es importante que los padres de familia permanezcan atentos a las conductas que sus hijos manifiestan desde pequeños, particularmente cuando existe crueldad hacia animales, hermanos, compañeros, vecinos u otras personas.

Explicó que algunas de estas acciones pueden ser tomadas como juegos, incluso causar gracia entre los adultos; sin embargo, se tratan de conductas que tienen que observarse y atenderse. "De repente vemos niños que son crueles con los animales y lo normalizamos pensando que es un niño solamente".

Mencionó que también es necesario vigilar el contenido que ven los menores a través de redes sociales, películas, series y videojuegos, debido a que la violencia está presente en distintos medios de entretenimiento. Señaló que no se trata de etiquetar como buenos o malos los contenidos que consumen los jóvenes, sino de que los padres sean selectivos y supervisen la cantidad y el nivel de exposición.

Añadió que la presencia y cercanía de los padres resulta fundamental, especialmente en hogares donde ambos trabajan, pues el tiempo que se comparte con los hijos debe permitir conocer sus emociones y no limitarse a preguntas relacionadas con tareas o actividades cotidianas. "Es necesario preguntar a los adolescentes cómo se sienten, cómo estuvo su día y en qué pueden recibir apoyo, ya que en ocasiones no expresan sus problemas con palabras, sino mediante sus actos".

Indicó que en el Módulo del Adolescente se atiende a jóvenes que son canalizados de secundarias cuando se detecta alguna conducta que requiere seguimiento, sin que hasta el momento se haya atendido casos de jóvenes que hayan desarrollado sentimientos de ira específicamente contra maestros.

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