Veladoras encendidas y un profundo silencio rodean la ferretería donde un comerciante se quitó la vida

Los vecinos recuerdan a Edgar Valdez como un comerciante amable y dedicado, sin señales de problemas personales.

Por: Carolina Salomón

La muerte de un conocido comerciante ha generado profunda consternación entre vecinos y clientes de la colonia Carranza y sectores aledaños, quienes en señal de respeto y despedida han colocado veladoras afuera del negocio donde ocurrieron los hechos.

Se trata de Edgar Valdez Reséndiz, de 55 años de edad, quien era propietario de una ferretería ubicada sobre la calle Ecuador, entre Almadén y Padre Larios, quien fue localizado sin vida al interior de su establecimiento el pasado sábado.

De acuerdo con testimonios de comerciantes cercanos, lo poco que conocían de su vida personal era que tenía dos hijos, uno radicado en Saltillo y otro en Estados Unidos. Señalaron además que nunca se le conoció pareja, ya que no solía verse acompañado.

Tras el hallazgo, familiares provenientes de Saltillo y Nuevo León acudieron al lugar y revisaron cámaras de seguridad ante las dudas sobre lo ocurrido, confirmando posteriormente que se trató de un suicidio.

La comunidad se une en homenaje

Desde entonces, el sitio se ha convertido en un punto de reunión espontáneo para clientes y vecinos, quienes continúan llegando para encender veladoras que permanecen incluso durante el día sobre la banqueta, recargadas en la barda metálica del negocio.

Algunos de los asistentes reconocieron que aún les resulta difícil asimilar la noticia, pues durante años trataron a Edgar Valdez sin notar señales de que atravesara por una situación complicada.

Una trabajadora de una lavandería contigua relató que una de sus compañeras presenció la movilización el día de los hechos.

"Me dijo que nunca imaginó algo así; pensó que se trataba de un asalto o que alguien le había hecho daño, porque él nunca mostró tristeza, al contrario, era muy alegre y atendía muy bien a los clientes", compartió.

Recuerdos de un comerciante querido

También recordaron que el día de su fallecimiento el comerciante fue visto diferente a lo habitual, con una apariencia descuidada y desfajado, algo que llamó la atención, aunque continuó atendiendo a varios clientes durante la mañana.

Reconocido en la zona por su dedicación al trabajo y la atención personalizada, su ferretería no solo era un punto de venta, sino un espacio de convivencia entre el dueño y sus clientes.

"Era muy noble, educado, nunca tuvo problemas con nadie; todos ya lo conocíamos", expresaron vecinos, quienes hoy lo recuerdan con respeto y tristeza mientras las veladoras siguen encendidas en su memoria.

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