Crecen los robos a camiones de carga

Por: Mónica Meza

Los robos a camiones de carga en carreteras se sigue incrementando y en muchos de los casos las víctimas no se atreven a denunciar a las autoridades de los estados. El problema es mayor a lo que sugieren los datos oficiales que son alarmantes.

El Estado de México, Querétaro y Guanajuato se encuentran entre los primeros cinco lugares de incidencia de este delito. Sin embargo, las autoridades de esos estados no han reportado al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública las cifras correctas.

Hay desde bandas pequeñas hasta grandes estructuras que trabajan de manera sofisticada.

Como se recordará hace unos días Gerardo Bortoni Presidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga mencionó que le habían notificado su baja como presidente y atribuía esto a los constantes llamados al gobierno para impedir el robo de unidades de carga pesada y la mercancía.

Los datos oficiales a nivel nacional muestran una clara tendencia al alza del delito, también revelan que estos crímenes se cometen cada vez con más violencia lo cual implica el uso de armas–. Mientras que hace 15 años el 84 por ciento de estos robos eran violentos, hoy el porcentaje alcanza el 94 por ciento de los casos.

El modus operandi más común sigue siendo esperar a que el tráiler haga una parada para saquearlo, sin embargo, especialistas coinciden en que el delito se ha sofisticado a tal grado que algunos casos parecen sacados de programas de televisión detectivescos, como NCIS, CSI o cualquiera de las series policiales más populares de Estados Unidos.

Se trata de operativos que involucran comandos armados, hackers, inhibidores de tecnología satelital, personal infiltrado y como sucede casi siempre que se habla de inseguridad en México, crimen organizado.

En México existen alrededor de 180 empresas dedicadas al rastreo satelital, custodia y monitoreo de la mercancía.

ROBOS “DE PELÍCULA”

La delincuencia cada vez se las ingenia más: son más hábiles para este tipo de delitos, aunque se evitan esos robos, con estrategias y de más los ladrones inventan formas para podernos robar.

Y las consecuencias para la industria han sido desastrosas, son millones de pesos en pérdidas de mercancía al año.

Quienes se dedican al robo de transporte de carga operan en distintos niveles: hay desde bandas pequeñas hasta grandes estructuras que trabajan de manera sofisticada. Los grupos más organizados, señalan los expertos, no se limitan sólo a movilizar vehículos y comandos fuertemente armados para detener el tráiler, también cuentan con personal que no está en el lugar del asalto pero sí ayuda para que se consume el delito.

Ocurren mientras el tractocamión se encuentra en tránsito y el chofer es privado de su libertad.

“Son más de 20 personas las que participan: el que da el aviso [del camión y la mercancía que lleva], los que llegan a abordarlo para luego llevarlo a un lugar de resguardo y los que sustraen la mercancía y se deshacen de los tractos y las cajas… Es toda una operación, muy eficiente: descargan camiones en menos de diez minutos”, afirma Alberto Rivera, presidente de la Amsiria.

A esto hay que agregar que los robatráileres se están modernizando. Hasta hace poco los aparatos de localización satelital GPS y GPRS servían para ubicar con facilidad las unidades robadas. Sin embargo, los delincuentes ahora utilizan bloqueadores de frecuencia, conocidos como jammers, para desaparecer los tractos incluso del radar de las empresas dedicadas a su monitoreo y localización.

Estos artefactos son similares a los que se utilizan en las penitenciarías para bloquear las señales de celular para evitar las extorsiones telefónicas. Conseguir un jammer no es difícil. Se venden en internet desde 4,000 pesos y en sitios como Mercado Libre se pueden comprar otros más caros a cómodas mensualidades.

Su tamaño no es mayor al de una caja de zapatos sobre la que se colocan varias antenas que inhiben la señal satelital, por lo que transportarlo tampoco es problema. En 2014, la Policía Federal detuvo a una banda dedicada a asaltar tráileres que llevaba un jammer dentro de una simple mochila escolar.

Hackers, infiltrados y crimen organizado.

Para entender mejor cómo funciona el robo de camiones de carga conviene dividir el delito en tres etapas: la planeación, la ejecución y el destino final de la mercancía sustraída.

En lo que respecta a la primera fase, resulta cada vez más notorio para los expertos consultados que la delincuencia tiene toda la información acerca de las mercancías transportadas de antemano, en especial las de alto valor.

Se desencadena toda una fuga de información: qué productos llevan, a qué destinos van… Por eso cuando dicen ‘se robaron un camión de tantos millones de dólares, ¡qué casualidad que era el único que circulaba y el único que se llevaron!’ es porque ya tienen toda la información.

Son robos que se comenten sobre todo en los estados del centro del país.

El crimen se vale de la tecnología a la par que las empresas, hay hackers que se meten a los sistemas de información de las compañías para identificar qué mercancías están en tránsito, qué líneas de transporte usan y qué transportista las lleva.

Otra manera en que estos grupos obtienen información privilegiada es infiltrándose en el personal de las empresas. A principios de febrero, el medio de comunicación The Insight publicó un reportaje donde señala que en siete de cada diez robos a transporte de carga se encuentra involucrado un empleado que está al tanto del movimiento y el valor de las mercancías. Puede ser el chofer, el encargado de bodega o un administrativo.

Después de la planeación, viene la segunda etapa: la de la ejecución. En los últimos años se ha incrementado la violencia con la que se cometen estos delitos, ocurren mientras el tractocamión se encuentra en tránsito y el chofer es privado de su libertad.

Sólo 14 por ciento ocurre dentro de las instalaciones del cliente y siete por ciento cuando el transportista se detiene a comer, descansar, cargar gasolina o reparar alguna falla mecánica de la unidad.

Para parar a un tractocamión en tránsito generalmente se le cierra el paso con otros vehículos, de los cuales bajan personas fuertemente armadas para someter al conductor. En ocasiones colocan retenes falsos o se hacen pasar por policías.

El último paso es la venta de lo robado. En este punto, los especialistas coinciden en que los delincuentes se siguen interesando por los productos de fácil reventa en el mercado negro, pero también en el formal.

En las estadísticas la lista de productos robados los alimentos y las bebidas, seguidos por los combustibles y la mercancía de construcción e industrial. Aunque en menor medida, también son blanco del crimen los tráileres que llevan autopartes, electrónicos, misceláneos, químicos, tabaco, ropa y zapatos, farmacéuticos, productos para el cuidado personal, bebidas alcohólicas y productos del hogar y el jardín.

Lo barato sale caro

En México existen alrededor de 180 empresas dedicadas al rastreo satelital, custodia y monitoreo de la mercancía que se transporta a lo largo y ancho del país. Estas trabajan constantemente en innovaciones tecnológicas para hacer frente a las nuevas formas de robo. Gracias a ellas se han podido recuperar vehículos y mercancías completas. Y ya hay procesos en desarrollo para por lo menos contrarrestar el uso de jammers.

Finalmente, los expertos concuerdan en que la coordinación entre la iniciativa privada con las autoridades federales y estatales ha resultado fundamental para la captura de grupos dedicados al robo de carga y en la recuperación de los vehículos y mercancías hurtados.

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